El presidente Gustav Petro se solidarizó con el Estado de Qatar, tras el ataque israelí a la sede de las conversaciones de paz con Hamas.
El diario qatarí Doha News destacó la posición crítica del Gobierno de Colombia frente al ataque israelí contra la sede de las conversaciones de paz en Doha, capital del Estado de Qatar, donde se adelantaban acercamientos entre Hamas y mediadores internacionales. El pronunciamiento del presidente Gustavo Petro y de su asesor para Oriente Medio, Víctor de Currea-Lugo, ha puesto a Colombia en el centro del debate diplomático internacional, al rechazar con firmeza un hecho que dejó seis personas muertas y que, según expertos, amenaza la viabilidad de las negociaciones.
El mandatario colombiano, a través de su cuenta en la red social X, calificó el ataque del pasado 9 de septiembre como “un acto de cobardía” al haberse dirigido precisamente contra el lugar donde se conversa sobre la paz de Palestina. Sus declaraciones no solo generaron eco en medios nacionales, sino que fueron replicadas por Doha News, que resaltó la coherencia del Gobierno colombiano en la defensa del diálogo y en la condena al uso de la violencia en escenarios de negociación.
En su mensaje, Petro fue contundente al instar a Israel a no traicionar sus propios principios históricos: “Israel haz gala de tu historia, y no permitas que el ‘no matarás’ de Moisés se vuelva el Baal y el Herodes moderno. Contra Hitler estamos con ustedes, con Hitler no estamos con ustedes”. Con estas palabras, el jefe de Estado buscó recordar la raíz histórica de la lucha contra la opresión y al mismo tiempo hacer un llamado a no replicar violencias que en el pasado marcaron al pueblo judío.
Además, el presidente envió un mensaje de solidaridad al pueblo qatarí, reconociendo los lazos históricos y culturales que unen a ambas naciones: “En nombre de Colombia, patria de Bolívar y País de la Belleza, con sangre árabe, romana, indígena y negra en la sangre de cada colombiana y colombiano, les enviamos nuestra solidaridad de hermanos en una humanidad libre, unida y en paz”.
La postura del Gobierno colombiano no se limitó al pronunciamiento presidencial. El asesor para Oriente Medio, Víctor de Currea-Lugo, publicó un artículo titulado “23 preguntas del ataque de Israel contra Qatar”, en el que señaló la gravedad de que un mediador en un proceso de paz se convierta en objetivo militar. “Si la mediación ya no es segura, si el mediador se convierte en un objetivo, ¿quién se atreverá a seguir mediando?”, cuestionó el académico, advirtiendo el riesgo de que la diplomacia internacional quede debilitada tras este tipo de acciones.
De Currea-Lugo también subrayó que el ataque israelí no solo fue contra Hamas o contra Qatar, sino contra “la arquitectura diplomática que sostiene la idea de que los conflictos se pueden resolver sin más cadáveres”. Para él, este bombardeo representa una violación abierta de la soberanía qatarí y un mensaje calculado hacia el mundo árabe: “ningún país está seguro si decide abrir sus puertas a los palestinos”.
La cobertura de Doha News destacó además el historial de críticas del presidente Petro hacia la ofensiva militar israelí en Gaza. El mandatario ha descrito públicamente el asedio contra ese territorio como un “genocidio” y tomó la decisión de suspender la compra de armas colombianas a Israel. En esta ocasión, sus declaraciones hicieron un llamado a los Estados árabes para que actúen de manera unificada y no permitan que la riqueza o el poder económico debiliten los principios de solidaridad con el pueblo palestino.
El episodio ha despertado diversas reacciones en el ámbito internacional. Para analistas de política exterior, la voz de Colombia en este conflicto refleja un posicionamiento más activo de la diplomacia latinoamericana en escenarios de paz y de derechos humanos. Si bien históricamente los países de la región han mantenido un bajo perfil frente a las tensiones en Medio Oriente, el Gobierno colombiano ha optado por una posición de denuncia, alineada con un discurso que prioriza la defensa de la vida y la mediación pacífica de los conflictos.
En paralelo, la comunidad internacional se mantiene a la expectativa de los efectos que este ataque tendrá sobre el proceso de negociación en Doha, considerado clave por Estados Unidos y otras potencias como una ruta viable para reducir la violencia en la Franja de Gaza. Sin embargo, la pérdida de confianza en los mecanismos de mediación representa un desafío adicional que podría estancar los avances logrados hasta ahora.
El señalamiento de Petro contra Israel también refleja una estrategia de política exterior orientada a diversificar alianzas y reforzar los vínculos con países del mundo árabe. En los últimos meses, la Cancillería colombiana ha buscado acercamientos con Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Turquía, en el marco de iniciativas de cooperación en energía, educación y comercio. La condena al ataque en Doha refuerza esa narrativa, ubicando a Colombia como un país que respalda la soberanía de sus socios estratégicos y se distancia de acciones que vulneren el derecho internacional.
En el plano nacional, la posición del presidente ha generado debates entre quienes consideran que Colombia debe mantener un tono más neutral en conflictos lejanos, y quienes apoyan la defensa activa de principios universales como el respeto a la vida, la soberanía y la diplomacia. La comunidad académica, particularmente en áreas de relaciones internacionales, coincide en que la voz de Colombia se escucha hoy más fuerte en escenarios globales, aunque no deja de generar tensiones con gobiernos que respaldan a Israel.
La publicación de Doha News cierra subrayando que, con su pronunciamiento, Petro no solo condenó un ataque militar, sino que reafirmó la necesidad de que los Estados árabes se unan en torno a la causa palestina y rechacen la violencia como herramienta política. “El presidente Petro ha sido franco sobre la guerra en Gaza, describiendo el asedio de Israel como genocidio y deteniendo las compras de armas colombianas de Israel. En sus últimas observaciones, pidió a los Estados árabes que se unieran y no permitieran que la riqueza o el poder eclipsen la solidaridad”, reseña el medio qatarí.
De esta manera, Colombia se ubica en una posición crítica frente a un conflicto que trasciende fronteras y que pone en juego no solo la estabilidad de Medio Oriente, sino también la credibilidad de la diplomacia internacional como vía para resolver disputas. En un escenario marcado por la incertidumbre, la voz del país sudamericano resuena como un llamado a preservar la vida, proteger a los mediadores y mantener la esperanza en una paz negociada.