Colombia presenta plan global para dejar los combustibles fósiles
Colombia presentó el reporte oficial del Proceso de Santa Marta para acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
El Gobierno de Colombia presentó oficialmente el reporte del Proceso de Santa Marta, una iniciativa internacional que busca acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles mediante una estrategia de cooperación global que involucra a decenas de países, organizaciones sociales, pueblos indígenas, academia y sector privado. El documento fue dado a conocer durante la Feria Internacional del Ambiente (FIMA) 2026 y recoge los principales acuerdos alcanzados en la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles.
La publicación del informe representa uno de los principales avances de la agenda climática impulsada por Colombia durante los últimos años y servirá como hoja de ruta para los países que buscan transformar sus sistemas energéticos hacia modelos más sostenibles, resilientes y compatibles con los compromisos internacionales para enfrentar el cambio climático.
La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, fue la encargada de presentar el documento en español durante el evento realizado en Bogotá. El informe resume los resultados de la conferencia internacional celebrada en abril de 2026 en Santa Marta, un encuentro organizado conjuntamente por Colombia y el Reino de los Países Bajos que reunió representantes de 57 países.
Durante la presentación, el Gobierno destacó que el llamado Proceso de Santa Marta pretende consolidarse como una plataforma permanente de cooperación internacional para impulsar una transición energética justa, ordenada y equitativa, alineada con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados.
La estrategia también busca fortalecer las políticas nacionales relacionadas con la descarbonización de las economías, promover reformas a la arquitectura financiera internacional y facilitar el acceso a recursos económicos que permitan acelerar la adopción de energías limpias, especialmente en los países en desarrollo.
Según explicó la ministra Irene Vélez Torres, el documento no pertenece únicamente a los gobiernos que lideraron la conferencia, sino que representa el trabajo colectivo de cientos de actores internacionales que participaron en la construcción de propuestas para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales del planeta.
Durante su intervención, la funcionaria insistió en la necesidad de avanzar hacia economías menos dependientes del petróleo, el carbón y el gas natural, señalando que la transición energética ya no solo responde a una necesidad ambiental, sino también económica, social y de seguridad energética.
El reporte también destaca algunos de los avances que Colombia asegura haber logrado en materia de energías limpias durante los últimos años, entre ellos el incremento en proyectos de generación renovable, la expansión de procesos de electrificación y la reducción de la pobreza energética en distintas regiones del país.
Por su parte, la embajadora del Reino de los Países Bajos en Colombia, Reina Buijs, señaló que la transición energética enfrenta enormes retos a nivel mundial debido a las diferencias económicas y políticas entre los países, razón por la cual consideró necesario construir escenarios de diálogo que permitan compartir experiencias y generar soluciones conjuntas.
El documento entregado durante la FIMA consolida tres meses de trabajo internacional en los que participaron más de 1.500 personas pertenecientes a gobiernos, universidades, organizaciones ambientales, pueblos indígenas, representantes del sector privado, jóvenes y comunidades de diferentes continentes.
Como resultado de ese proceso se recopilaron 607 aportes escritos y se formularon 1.238 propuestas orientadas a acelerar el abandono progresivo de los combustibles fósiles y fortalecer la implementación de energías renovables.
Entre las principales conclusiones del informe se plantea que la transición energética debe ser entendida como una transformación estructural que abarque no solo el sector energético, sino también la economía, el comercio internacional, las finanzas y las políticas públicas.
El reporte identifica cinco grandes líneas de acción consideradas prioritarias para avanzar hacia ese objetivo. La primera consiste en fortalecer la cooperación internacional entre gobiernos y organismos multilaterales. La segunda propone mejorar la coordinación entre las instituciones encargadas de la gobernanza climática mundial.
Asimismo, plantea desarrollar hojas de ruta nacionales y regionales adaptadas a las características de cada país, transformar los sistemas financieros para facilitar inversiones sostenibles y alinear las políticas comerciales con el desarrollo de economías verdes.
Uno de los planteamientos centrales del informe es la creación de una coalición internacional de implementación que permita convertir los compromisos políticos en proyectos concretos capaces de acelerar la transición energética en los países participantes.
El Gobierno colombiano confirmó que el Proceso de Santa Marta continuará durante los próximos meses con el desarrollo de nuevas estrategias nacionales y regionales enfocadas en la descarbonización, el fortalecimiento de la cooperación internacional y la búsqueda de mecanismos financieros para respaldar la transformación energética.
Estas acciones servirán como base para la Segunda Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, prevista para 2027 y que será copresidida por Tuvalu e Irlanda, países que continuarán liderando esta plataforma internacional de cooperación climática.