Seis días completa cerrada la vía al Llano debido a un desprendimiento masivo de tierra. Este lunes comienza el Plan de Contingencia Operativa.
Tras seis días de cierre total de la Vía al Llano por un desprendimiento masivo de tierra, el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) anunciaron que a partir del próximo lunes 15 de septiembre comenzará la implementación del Plan de Contingencia Operativa en la Vía al Llano, con el fin de habilitar la movilidad en la variante de la vía antigua entre Bogotá y los Llanos Orientales, a la altura del kilómetro 18+340 hasta el kilómetro 18+980.
La medida, que será implementada siempre que las condiciones climáticas lo permitan, contempla pasos alternos durante las 24 horas del día y contará con el acompañamiento de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional (Ditra), que dispondrá de controladores de tráfico y presencia policial en el lugar afectado por el deslizamiento.
El presidente de la ANI, Óscar Torres, aseguró que el Gobierno Nacional mantiene un trabajo permanente para recuperar el tránsito en uno de los corredores más estratégicos del país: “Trabajamos 24/7 para garantizar la recuperación integral de este corredor estratégico para la economía nacional y el abastecimiento de la región de los Llanos. Reiteramos nuestro compromiso con la movilidad y seguridad de los usuarios”.
El cierre de la Vía al Llano no solo afecta la conectividad de Bogotá con Villavicencio y los Llanos Orientales, sino también el transporte de alimentos, combustible y mercancías hacia la capital del país, lo que ha encendido las alarmas en el sector productivo y en la población que depende de este corredor vial.
El Plan de Contingencia en la Vía al Llano se implementará en tres fases.
En la Fase 0, se liberará el tránsito de los vehículos represados en sectores como Abasticos, El Uval y el Anillo Vial de Villavicencio. Estos pasos serán habilitados únicamente para los automotores registrados en listados oficiales entregados por las alcaldías municipales, garantizando primero la movilidad local.
Posteriormente, en la Fase 1, que se activará tras la culminación de la primera etapa y podría tardar entre uno y dos días, se dará paso al transporte público de pasajeros y a la carga pesada proveniente de Bogotá y Villavicencio.
Finalmente, la Fase 2 contempla la circulación de todos los vehículos, aunque estará supeditada a la definición de horarios y tiempos de paso en ambos sentidos por la variante provisional. Esta última fase también podría durar entre uno y dos días, dependiendo de la evolución de las obras y del clima.
El Ministerio de Transporte advirtió que no se permitirá el paso de vehículos con sobrepeso, ya que podrían deteriorar la carpeta asfáltica de la variante temporal. Por ello, la estación de pesaje en el Alto de la Cruz y sus alrededores contará con operativos permanentes de control para verificar el cumplimiento de la restricción.
En cuanto a la movilidad local, las autoridades informaron que en los tramos Bogotá – K18+340 y K18+900 – Villavicencio se mantendrá la restricción de carga para vehículos de categorías V, VI y VII, hasta que la variante quede plenamente habilitada. Solo se permitirá la circulación de transporte de pasajeros desde Bogotá hasta Chipaque y desde Villavicencio hasta Cáqueza–Une.
En paralelo, la Ditra anunció que los puntos de control en el Inicio de Concesión, Boquerón 2, Peaje de Pipiral y CAI Buenavista permanecerán activos para garantizar que únicamente circulen por el corredor los vehículos de residentes, trabajadores y comerciantes que acrediten actividades en la zona. De esta manera, se busca evitar la congestión de automotores de largo recorrido con destino entre Bogotá y Villavicencio.
Como alternativas a la vía principal, el Gobierno reiteró que se mantienen habilitadas dos rutas adicionales. La Transversal del Sisga, con restricción de peso máximo de hasta 16 toneladas, y la Transversal del Cusiana, que permite el tránsito de vehículos de hasta 28 toneladas. Ambas vías están abiertas para transporte de pasajeros y vehículos livianos, aunque la carga pesada sigue teniendo restricciones específicas.
Estas medidas buscan reducir el impacto económico y social que ha generado el cierre de la Vía al Llano, considerado uno de los corredores estratégicos más importantes de Colombia. Esta carretera no solo conecta a Bogotá con Villavicencio, sino que también es el principal enlace terrestre hacia el oriente del país, facilitando el comercio, el turismo y el transporte de productos agrícolas que abastecen a la capital y otras regiones.
El Ministerio de Transporte explicó que el Plan de Contingencia incluye controles estrictos para regular el paso de automotores, reforzar la seguridad con presencia policial permanente y monitorear el tránsito en tiempo real. También se implementarán restricciones de horarios, control de empresas y regulación de permisos para garantizar un flujo ordenado de los vehículos autorizados.
Desde el inicio del cierre, gremios como la Federación Nacional de Transportadores de Carga (Colfecar) y la Asociación Colombiana de Camioneros han expresado preocupación por las pérdidas económicas y por el aumento de los costos de operación debido a los desvíos. Según estimaciones preliminares, el transporte de alimentos hacia Bogotá ha registrado incrementos de hasta un 30 % en tiempos de viaje y costos logísticos.
Por su parte, las autoridades departamentales de Meta y Cundinamarca han solicitado al Gobierno Nacional mantener un canal permanente de comunicación con los habitantes y transportadores, pues muchos aseguran que la falta de información genera incertidumbre y sobrecostos.
Expertos en infraestructura consideran que el desprendimiento que generó el cierre de la Vía al Llano refleja la vulnerabilidad de este corredor ante fenómenos climáticos como las lluvias intensas. El kilómetro 18, donde ocurrió el deslizamiento, ha sido señalado históricamente como uno de los puntos más críticos por la inestabilidad geológica de la zona.
El Gobierno Nacional aseguró que las obras de estabilización avanzan de manera simultánea a la implementación del Plan de Contingencia y que el objetivo es habilitar cuanto antes la vía principal con condiciones seguras para los usuarios.
Con esta medida, el Plan de Contingencia Vía al Llano busca dar un respiro a los transportadores y habitantes de la región, al tiempo que se avanza en la recuperación definitiva de un corredor que es vital para la economía del país y el abastecimiento de millones de colombianos.