Con la entrega masiva de tierras, el Gobierno del presidente Petro reafirma que la Reforma Agraria es integral: compra, recupera, formaliza y entrega tierras para garantizar su uso social
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura y la Agencia Nacional de Tierras (ANT), realizó la entrega simultánea de 10.000 hectáreas de tierra fértil en ocho departamentos de Colombia, en lo que constituye la jornada más grande de recuperación, titulación y adjudicación de predios en la historia del país. La iniciativa, denominada 10.000 hectáreas por Colombia, se suma a las cerca de 700.000 hectáreas gestionadas y a las 1.700.000 hectáreas ya formalizadas para campesinos y comunidades étnicas durante la actual administración.
El director de la ANT, Juan Felipe Harman, lideró la jornada desde el departamento de Caldas y destacó el alcance histórico de esta entrega. Según explicó, los territorios beneficiados corresponden a zonas que durante décadas fueron golpeadas por el conflicto armado, el despojo y el abandono estatal. Entre los departamentos incluidos están Sucre, Meta, Santander, Arauca, Boyacá, Tolima y Cauca, donde miles de familias campesinas recibieron títulos de propiedad que les permitirán trabajar con seguridad y acceder a programas de desarrollo productivo.
En Santander, campesinos como Yazmín Santos Calderón celebraron la entrega de tierras como un acto de justicia social. “Hoy mi corazón está en paz, porque esta tierra ya no es un sueño sino una realidad para mi familia. Ahora podemos sembrar con confianza y aportar al país con lo mejor de nuestra tierra”, afirmó la beneficiaria durante el evento.
Las tierras entregadas provienen de diferentes fuentes: compras a propietarios privados, recuperación de baldíos ocupados de manera indebida y predios administrados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE), muchos de ellos vinculados al narcotráfico y el paramilitarismo. De esta manera, el Gobierno reafirma que la Reforma Agraria no se limita a la compra, sino que también contempla la recuperación, formalización y entrega de tierras con fines sociales.
“Cada hectárea que entregamos representa dignidad, justicia social y la posibilidad de que Colombia deje atrás la guerra en el campo para construir paz”, enfatizó Harman.
En Cauca y Tolima, la ANT formalizó 6.817 hectáreas en 24 municipios, beneficiando a miles de familias que ahora cuentan con títulos de propiedad que brindan seguridad jurídica, acceso a crédito y respaldo para proyectos productivos. En Timbío, Cauca, durante la firma del Pacto Territorial Cauca, el presidente Gustavo Petro entregó 1.054 títulos de propiedad a 1.000 familias campesinas de 20 municipios, consolidando 2.629 hectáreas en manos de comunidades que durante años estuvieron en condiciones de vulnerabilidad.
De las familias beneficiadas en Cauca, 401 hacen parte del programa Algo Nuevo, con el cual sustituyeron de manera voluntaria 809 hectáreas de cultivos de uso ilícito. Este paso abre nuevas oportunidades de inversión y desarrollo rural en un departamento marcado por la violencia, pero que hoy avanza hacia la resiliencia y la formalización de su economía campesina.
El Gobierno también constituyó el resguardo indígena Misak Kalím Piu El Carmelo en Cajibío (Cauca), como parte del compromiso con la garantía de los derechos territoriales de comunidades ancestrales.
En Tolima, 755 títulos fueron entregados en los municipios de Planadas, Rioblanco, Ataco y Anzoátegui, consolidando 3.800 hectáreas en propiedad de familias campesinas. Con esta medida, el Gobierno busca fortalecer la producción agropecuaria de la región y asegurar que las comunidades tengan respaldo legal para acceder a créditos y programas de apoyo.
En Sucre, los municipios de Caimito y San Marcos recibieron 591 hectáreas distribuidas en tres predios adquiridos por la ANT: Villa Dolores, La Cristalina y Villa María. Estas adjudicaciones representan un alivio para comunidades que habían esperado décadas por un espacio digno donde cultivar y garantizar su sustento.
En Caldas, específicamente en La Dorada, se entregaron 903 hectáreas recuperadas de siete predios, entre ellos El Placer, que había estado bajo el poder de alias “Mao Tatuajes”, socio financiero de la organización criminal La Oficina, con vínculos con el Cartel de Sinaloa. Con esta acción, el Estado logró revertir a la legalidad tierras que habían sido utilizadas por estructuras criminales.
En Puerto Gaitán, Meta, se entregaron 1.505 hectáreas, incluyendo el predio Yamato, ocupado ilegalmente durante más de una década por un ciudadano extranjero. Mientras tanto, en Arauca, 45 familias campesinas recibieron 532 hectáreas del predio Fiel Ceibote, adquirido mediante compra privada, consolidando el sueño de acceder a la tierra.
La entrega de estas 10.000 hectáreas productivas se convierte en un hito de la política agraria del actual gobierno y un paso firme hacia la construcción de un campo más equitativo y productivo. El Ministerio de Agricultura y la ANT han insistido en que estas acciones no solo reparan la deuda histórica con las comunidades rurales, sino que también garantizan seguridad alimentaria, paz y desarrollo económico para el país.
Al transformar la propiedad de la tierra en un derecho tangible para miles de familias, Colombia avanza hacia la consolidación de una verdadera Reforma Agraria que busca devolver dignidad al campo y convertirlo en motor de progreso nacional.