Petro plantea unión militar para defender Amazonía
El presidente Gustavo Petro propuso la integración de los Ejércitos de América Latina, comenzando por los países amazónicos, con el fin de enfrentar de manera conjunta dos desafíos comunes: el narcotráfico y la defensa de la selva amazónica, considerada el principal pulmón del planeta. El anuncio lo hizo durante la inauguración del Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonía, en Manaos, Brasil, en presencia de su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva y de la vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto.
La propuesta del mandatario colombiano se enmarca en un llamado urgente a construir una fuerza coordinada de carácter militar y policial, con capacidad de frenar el impacto de las economías ilícitas en la región y detener el avance de las mafias que, según dijo, “son hoy el principal destructor de la Amazonía”.
En su discurso, Petro reiteró que la guerra contra las drogas ha fracasado, citando como ejemplo a Estados Unidos. “¡Fracasada compañeros y compañeras! ¡Fracasada! ¿Cuál es la demostración del fracaso? Que los gringos se pusieron a meter fentanilo y se mueren cien mil personas, y cuando metían cocaína se morían tres mil, y cuando metían marihuana ¡ni uno!”, afirmó.
Según el mandatario, el verdadero camino para enfrentar el narcotráfico es acabar con las economías ilícitas que lo sostienen. Incluso, planteó que la legalización de la cocaína en el mundo sería una medida capaz de desarticular la destrucción social y ambiental causada por estas redes.
Petro subrayó que los carteles del narcotráfico no solo afectan a la salud pública y la seguridad, sino que también destruyen la Amazonía a través de la deforestación, la minería ilegal y la expansión de economías ilegales.
“Decidí comprar los aviones Gripen porque creo que hay que integrar los Ejércitos de América Latina, empezando por la Amazonía, para cuidar la selva y destruir a las mafias. A las buenas o a las malas hay que salvar la Amazonía, porque si salvamos la Amazonía salvamos la humanidad”, expresó.
El presidente colombiano también recordó que, pese a la entrega de 12 helicópteros por parte del Gobierno de Estados Unidos, estos no fueron destinados a la protección amazónica, como era su intención.
Por su parte, el presidente Lula da Silva coincidió con la visión de Petro y señaló que uno de los efectos más perversos de la globalización ha sido el fortalecimiento de verdaderas “multinacionales del delito”, redes que operan dentro y fuera de las fronteras de los países amazónicos.
“Estos grupos ocupan los espacios donde el Estado está ausente, lo que nos obliga a actuar con firmeza para restituir la fuerza de la ley y proteger a las poblaciones más vulnerables”, afirmó Lula, subrayando que el crimen organizado no reconoce fronteras, por lo que es imprescindible una respuesta coordinada.
El recién inaugurado Centro de Cooperación Policial Internacional de la Amazonía en Manaos funcionará como un espacio permanente para el intercambio de inteligencia, investigaciones y operaciones conjuntas, con respaldo de tecnología de punta.
El objetivo es neutralizar a los líderes criminales, cortar sus mecanismos de financiamiento y golpear directamente las estructuras que sostienen a estas redes ilegales. En los últimos años, Brasil ha intensificado su estrategia con el programa Amazonía, Seguridad y Soberanía, que ya ha desarrollado más de 2.000 operaciones, incautando recursos millonarios, maquinaria para minería ilegal y debilitando rutas de contrabando de oro y mercurio.
Lula aprovechó la ocasión para reiterar su llamado a la solidaridad internacional en la protección del bioma amazónico, destacando la importancia del Fondo Amazonía como mecanismo de financiamiento para proyectos de desarrollo sostenible.
“El futuro de más de 30 millones de personas que habitan la región depende de que la selva sea protegida. Necesitamos que vivan con dignidad y oportunidades”, sostuvo.
La propuesta de Petro y el respaldo de Lula reafirman una visión compartida: la necesidad de una alianza latinoamericana en defensa de la Amazonía y contra el crimen organizado. Ambos mandatarios coinciden en que el reto no es solo ambiental ni policial, sino también social y económico, con repercusiones directas en la seguridad global.
Con esta iniciativa, Colombia y Brasil buscan dar un paso adelante en la consolidación de un frente común amazónico, capaz de garantizar que el pulmón del planeta no siga siendo presa de mafias y economías ilegales que amenazan la biodiversidad y la vida de millones de personas.