Petro en la ONU: “Política antidrogas de EE. UU. domina a los pueblos del Sur”
En el 80º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció que la política antidrogas de Estados Unidos no busca proteger la salud pública, sino consolidar la dominación sobre los pueblos del Sur. Durante su intervención ante la ONU, el mandatario colombiano explicó que la lucha contra el narcotráfico se ha convertido en un instrumento de poder y control geopolítico, más que en un mecanismo para frenar la producción de drogas.
Petro precisó que Colombia, bajo su gobierno, ha incautado la mayor cantidad de cocaína en la historia del país y ha logrado reducir la expansión de los cultivos ilícitos del 43 % anual a apenas 3 % este año. Sin embargo, aseguró que la estrategia estadounidense busca ejercer violencia sobre comunidades rurales del sur de América Latina y el Caribe, obligando a campesinos a abandonar sus territorios y estigmatizando a jóvenes, en lugar de atacar a los verdaderos narcotraficantes que operan en ciudades del norte como Nueva York o Miami.
El presidente enfatizó que Estados Unidos ha desplegado misiles sobre lanchas desarmadas con migrantes, acusándolos falsamente de narcotráfico y terrorismo, mientras que los grandes capos continúan operando con protección de la DEA y realizando acuerdos internacionales para traficar en Europa, África, Rusia y China. Para Petro, este doble estándar evidencia que la política antidrogas no persigue la justicia, sino el control de los países del Sur, con una narrativa que busca desacreditar a gobiernos progresistas como el colombiano.
El mandatario también destacó que su gobierno ha promovido la sustitución voluntaria de cultivos de coca, erradicando 25 mil hectáreas de manera pacífica y segura, en colaboración con países como Catar, Cuba, México, el Vaticano, Noruega, Brasil y Venezuela. Esta estrategia, explicó, ha demostrado ser más efectiva y ética que la erradicación forzada con glifosato, utilizada históricamente en Colombia, y ha contribuido a sembrar paz y desarrollo en las regiones afectadas por la violencia del narcotráfico.
Petro denunció que la administración estadounidense, incluyendo aliados políticos de la mafia de la cocaína, ha intentado descertificarlo, calumniar al país y obstaculizar la consolidación de un gobierno progresista en América Latina. Asimismo, cuestionó la impunidad de funcionarios estadounidenses responsables de ataques con misiles que han afectado a jóvenes migrantes, muchos de ellos colombianos, durante operaciones militares en el Caribe.
El presidente colombiano insistió en que estos ataques no solo constituyen violaciones a los derechos humanos, sino que también muestran el doble estándar de la política internacional antidrogas. Reiteró que la verdadera lucha contra el narcotráfico debe centrarse en desmantelar las redes criminales que operan globalmente, en lugar de castigar a comunidades vulnerables del Sur que no tienen otra alternativa que migrar para escapar de la pobreza.
Durante su discurso ante la ONU, Petro calificó la política antidrogas estadounidense como un mecanismo para ejercer dominio y control territorial sobre América Latina, reforzando una agenda de violencia y militarización que, a su juicio, reproduce desigualdades históricas. El mandatario subrayó que Colombia ha demostrado que es posible enfrentar la producción y el tráfico de drogas sin recurrir a la violencia indiscriminada, priorizando programas de desarrollo, sustitución voluntaria y asistencia internacional.
En este contexto, el presidente resaltó la importancia de la cooperación internacional basada en respeto y equidad, y criticó que las políticas de Estados Unidos buscan mantener a los países del Sur en dependencia económica y militar. Para Petro, solo mediante estrategias que prioricen la paz, la sustitución voluntaria y la justicia social se puede enfrentar de manera efectiva la problemática del narcotráfico en la región.
La intervención del presidente colombiano ante la Asamblea General también abordó la estigmatización de los migrantes, quienes son criminalizados injustamente como narcotraficantes o terroristas. Petro destacó que esta narrativa contribuye a la construcción de políticas represivas y al endurecimiento de fronteras, mientras que los verdaderos actores del tráfico internacional de drogas continúan operando con impunidad en los países emisores.
Con este discurso, Colombia refuerza su posición en la arena internacional como un país que apuesta por soluciones pacíficas y sostenibles al problema de las drogas, promoviendo la justicia social, la protección de los derechos humanos y la cooperación multilateral basada en respeto y equidad. El mandatario colombiano pidió que se reconozca la eficacia de su política antidrogas, centrada en la prevención, la sustitución voluntaria y la erradicación ética, frente a los enfoques coercitivos y violentos impulsados por gobiernos externos.