Colombia recibe respaldo internacional por su liderazgo en justicia inclusiva, derechos humanos y políticas de paz en la más reciente Cumbre de Estados miembros.
En el marco de la más reciente Cumbre de Estados miembros, Colombia reafirmó su liderazgo en la promoción de los derechos humanos, la justicia inclusiva y la igualdad de género, recibiendo un amplio respaldo internacional a las políticas implementadas por el Gobierno del Cambio. La declaración conjunta reconoció los avances del país en la transformación del sistema judicial, la promoción de la paz y la protección de comunidades vulnerables, consolidando así su papel como referente regional en materia de justicia social.
El pronunciamiento de los Estados miembros destacó el compromiso de Colombia con la construcción de un modelo de justicia basado en la participación activa de las comunidades y en la inclusión de grupos históricamente marginados. Esta visión, liderada por el Gobierno Nacional, busca garantizar el acceso equitativo a la justicia, fortalecer la confianza institucional y asegurar que la administración de justicia responda a las realidades sociales y territoriales del país.
El respaldo internacional subrayó también el papel fundamental que desempeñan las organizaciones sociales y los defensores de derechos humanos en la consolidación de una justicia restaurativa y participativa. Su trabajo ha sido clave en la promoción de una cultura de paz, la defensa de los derechos fundamentales y la reconstrucción del tejido social en los territorios más afectados por el conflicto armado.
Durante la Cumbre, los Estados miembros ratificaron su apoyo al proceso de paz colombiano, reconociendo los esfuerzos del Gobierno por fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra el crimen organizado transnacional y por consolidar un enfoque de justicia territorial. Esta perspectiva busca no solo sancionar el delito, sino también reparar el daño y promover la reconciliación, priorizando la vida, la equidad y la convivencia pacífica.
En la declaración final se hizo énfasis en la necesidad de abordar el problema mundial de las drogas mediante un enfoque conjunto, equilibrado y basado en la evidencia científica. Los países coincidieron en que la política antidrogas debe centrarse en la salud pública, los derechos humanos y el desarrollo sostenible, reconociendo la responsabilidad común y compartida de la comunidad internacional.
El documento destacó además la mención al Mecanismo Celac–UE en materia de drogas y a la Declaración de La Paz, adoptada en Bolivia en febrero de 2024, como referentes de una nueva visión regional que prioriza la vida sobre la represión. En este contexto, Colombia se consolida como un actor clave en la construcción de una política de drogas moderna, humana y sostenible, que promueve la prevención, la atención integral y la inclusión social.
El Gobierno de Colombia celebró que la declaración final refleje una visión compartida sobre la necesidad de transformar los sistemas de justicia para que sean más cercanos a la ciudadanía y respondan a los desafíos actuales en materia de equidad, diversidad y derechos humanos. Esta transformación está alineada con los principios de la Política Nacional de Drogas 2023–2033, que plantea una estrategia integral centrada en la salud, el desarrollo territorial y la protección del medio ambiente.
La política impulsada por el país propone reemplazar el paradigma de la represión por uno basado en la prevención, la educación y la atención social, reconociendo que los problemas asociados al narcotráfico y a la criminalidad deben abordarse desde un enfoque de justicia restaurativa y desarrollo humano. Esta postura ha sido ampliamente respaldada por la comunidad internacional, que ve en Colombia un ejemplo de liderazgo y coherencia en la implementación de políticas públicas transformadoras.
El compromiso asumido en la Cumbre reafirma la voluntad del Gobierno colombiano de continuar trabajando junto a sus aliados internacionales en la construcción de una justicia más inclusiva, equitativa y orientada a la paz. Asimismo, fortalece los esfuerzos nacionales por consolidar una institucionalidad capaz de garantizar la protección de los derechos fundamentales y de ofrecer respuestas efectivas a las problemáticas sociales que afectan a los territorios.
La declaración también reconoció la importancia de incorporar un enfoque de igualdad de género en las políticas de justicia, garantizando la participación plena y efectiva de las mujeres en todos los niveles de toma de decisiones. Este reconocimiento representa un avance significativo hacia la consolidación de un sistema judicial más equitativo, donde las voces femeninas sean protagonistas en la construcción de soluciones duraderas para el desarrollo y la paz.
Colombia, a través de su liderazgo regional, se posiciona como un referente en la articulación de políticas públicas que integran la justicia social, la sostenibilidad ambiental y los derechos humanos. El Gobierno ha reiterado que su visión de la justicia no se limita a los tribunales, sino que busca transformar las condiciones estructurales de desigualdad que generan exclusión y violencia.
Los compromisos internacionales adquiridos consolidan los avances del país hacia una justicia restaurativa y territorial, capaz de garantizar la convivencia pacífica y el bienestar de las comunidades. Además, fortalecen la cooperación entre los Estados latinoamericanos y europeos para enfrentar retos globales como el crimen organizado, la desigualdad y el impacto del narcotráfico en los territorios más vulnerables.