Barranquilla: Sede de la Asamblea Nacional de Juventudes
La ciudad de Barranquilla se convierte desde este viernes en el epicentro de la democracia participativa con el inicio de la Asamblea Nacional de Juventudes (ANJ). Este evento de gran magnitud, que se extenderá hasta el domingo 21 de diciembre, congrega a cientos de líderes provenientes de todos los rincones de Colombia con el firme propósito de debatir, liderar y proponer soluciones a las problemáticas que afectan a las nuevas generaciones. La capital del Atlántico ha sido seleccionada como el escenario ideal para que los jóvenes fortalezcan su incidencia en las decisiones públicas, buscando que sus voces no solo sean escuchadas, sino que se transformen en acciones concretas dentro de la agenda nacional y los planes de desarrollo territorial.
El encuentro destaca por su carácter profundamente diverso e incluyente, reuniendo a representantes de regiones tan distantes como la Amazonía, el Pacífico, la Orinoquía, la Región Andina y el Caribe. En los salones de la asamblea en Barranquilla convergen juventudes rurales y urbanas, comunidades campesinas, grupos étnicos, población LGBTIQ+, personas con discapacidad y víctimas del conflicto armado. También participan activamente delegados de Consejos y Plataformas de Juventud, así como jóvenes no organizados que buscan un espacio de interlocución con el Estado. Esta pluralidad garantiza que los diagnósticos y las propuestas que surjan durante estos tres días respondan a las necesidades reales de un país multicultural y diverso.
Juan Carlos Florián Silva, ministro de Igualdad y Equidad, subrayó la importancia de este espacio al afirmar que la Asamblea Nacional de Juventudes reafirma la necesidad de que las y los jóvenes tengan un asiento real en la mesa de discusión nacional. Según el jefe de la cartera de Igualdad, el objetivo principal es la construcción colectiva de propuestas que permitan fortalecer políticas públicas más inclusivas y transformadoras. El evento, coorganizado por el Consejo Nacional de Juventudes (CNJ), es el resultado de meses de trabajo técnico en el marco del Sistema Nacional de Juventud, consolidándose por segundo año consecutivo bajo el liderazgo del Ministerio de la Igualdad.
La agenda de trabajo en la Puerta de Oro de Colombia se desarrollará a través de 11 mesas temáticas especializadas. Estas mesas abordarán asuntos críticos para el futuro de la nación, tales como la participación política, el empleo digno, las economías para la vida y la educación. De igual forma, se debatirá sobre salud integral, con especial énfasis en la salud mental y los derechos sexuales y reproductivos. Otros temas clave incluyen la acción climática, la transformación digital, la seguridad ciudadana, el deporte y la justicia agraria en el “campo joven”. Cada mesa busca generar consensos que permitan a los jóvenes incidir de manera efectiva en las decisiones que impactan su calidad de vida y el entorno de sus comunidades.
Desde el Viceministerio de Juventudes, liderado por Pablo Mateo Zabala, se ha reiterado que este espacio es una demostración del compromiso gubernamental con la profundización democrática. Zabala insistió en que las juventudes son sujetos políticos centrales y que la participación debe ser un ejercicio transformador que reconozca la diferencia. En este sentido, la Asamblea no es solo un foro de escucha, sino un laboratorio de construcción de país donde se busca que las propuestas juveniles lleguen con fuerza a los ministerios y entidades del orden nacional presentes en el evento, tales como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación, quienes actúan como garantes de derechos.
El respaldo internacional también es protagonista en esta cita barranquillera a través del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Luis Mora, representante de este organismo en Colombia, manifestó que este evento constituye un hito para la participación juvenil en el país, permitiendo que los jóvenes deliberen y construyan el país que sueñan desde sus propios territorios. La presencia de organismos internacionales refuerza la legitimidad de los acuerdos alcanzados y brinda un marco de seguimiento a las peticiones que los jóvenes elevarán al Gobierno Nacional al finalizar la jornada.
La importancia de este encuentro en Barranquilla radica en la urgencia de integrar visiones de país que, aunque nacen en contextos distintos, comparten un anhelo común de dignidad y justicia. Michelle Mora, consejera nacional por Antioquia, destacó que en un contexto de desigualdad y exclusión, la Asamblea permite que los jóvenes se reconozcan entre sí y construyan desde la diferencia. Para los participantes, la ANJ es el mecanismo para romper las barreras de comunicación con el centro del poder y llevar las necesidades del territorio directamente a quienes diseñan las políticas de Estado.
Al cierre del evento el próximo domingo, se presentará formalmente la “Declaratoria de las voces jóvenes sobre sus territorios”. Este documento recopilará las conclusiones, apuestas y prioridades construidas por los delegados durante las intensas jornadas de debate. Se espera que esta declaratoria se convierta en una hoja de ruta para la incidencia juvenil en el Congreso de la República y en las entidades territoriales durante el próximo año. Con esta asamblea, Barranquilla reafirma su capacidad para acoger grandes eventos de impacto nacional, sirviendo de puente para que la juventud colombiana consolide su papel como motor de cambio social.