Aumentan los casos de accidente cerebrovascular en adultos jóvenes en Colombia
El número de casos de accidente cerebrovascular (ACV) en adultos entre los 35 y 50 años ha aumentado de forma alarmante en Colombia, según datos recientes del Ministerio de Salud y Protección Social. Este fenómeno refleja una tendencia global: en los últimos 17 años, el riesgo de sufrir un ACV ha crecido un 50% en todo el mundo. La situación preocupa especialmente porque afecta a la población en edad productiva, generando graves consecuencias económicas y sociales.
El accidente cerebrovascular, también conocido como “derrame cerebral”, es la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad en Colombia. Cada año, más de 15 millones de personas en el mundo sufren un ACV; de ellas, 6,5 millones mueren y otras 5 millones quedan con secuelas permanentes que afectan su movilidad, lenguaje o memoria.
En el país, las cifras son igualmente preocupantes. El 52% de los casos ocurren en mujeres y el 48% en hombres, según el último informe del Ministerio de Salud. Este panorama evidencia la necesidad urgente de promover la prevención y el diagnóstico temprano de las enfermedades cerebrovasculares.
El doctor Orlando Oliveros, neurólogo de la Clínica del Occidente, advierte que el ACV ya no es una patología exclusiva de personas mayores. Cada vez se registran más casos en adultos jóvenes entre 35 y 50 años, principalmente por la falta de chequeos médicos, el sedentarismo, la mala alimentación, el consumo de tabaco y alcohol, y los altos niveles de estrés. “Estamos viendo cómo nuestra población productiva se enferma y queda discapacitada por no atender factores de riesgo que sí pueden modificarse”, explica.
La Clínica del Occidente, institución de referencia en atención cardiovascular en Bogotá, ha fortalecido su servicio integral de ACV, dotado con Unidad de Cuidados Intensivos, neurocirugía, sala de cirugía y personal altamente especializado. Desde allí, se promueven campañas para sensibilizar a la población sobre la detección temprana de los síntomas.
Uno de los métodos más recomendados para reconocer un ACV es aplicar la regla CORRE, adaptada de los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS):
- Cara caída o asimétrica: observar si un lado del rostro no se mueve.
- Orden confusa o dificultad para hablar: detectar problemas para pronunciar palabras.
- Reducción de fuerza en brazos o piernas: identificar debilidad repentina en alguna extremidad.
- Ruido mental o pérdida de conciencia: confusión o desorientación súbita.
- Emergencia: llamar de inmediato al 123 o acudir al centro de salud más cercano.
El especialista enfatiza que “reconocer los signos de alerta y actuar rápido puede hacer la diferencia entre una recuperación funcional y una discapacidad permanente”. En casos de sospecha, recomienda no suministrar medicamentos y trasladar de inmediato al paciente a un centro de alto nivel.
En cuanto a prevención, la OMS y los expertos coinciden en que cerca del 80% de los ACV pueden prevenirse con hábitos saludables. Entre las recomendaciones principales se encuentran:
- Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa mediante chequeos médicos periódicos.
- Mantener una alimentación balanceada, reduciendo el consumo de sal, azúcares y grasas saturadas.
- Realizar actividad física al menos 150 minutos semanales.
- Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
- Dormir adecuadamente y reducir el estrés.
La Clínica del Occidente, ubicada en el suroccidente de Bogotá, atiende entre 9.000 y 10.000 urgencias mensuales, muchas de ellas relacionadas con enfermedades cardiovasculares y neurológicas como el infarto agudo de miocardio o el accidente cerebrovascular. Su modelo de atención rápida y coordinada ha permitido mejorar la tasa de supervivencia y reducir las secuelas en los pacientes.
Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, promovido por la World Stroke Organization (WSO). En esta fecha, organismos internacionales y centros médicos refuerzan la importancia de la prevención y la reacción oportuna ante los primeros síntomas. Este año, la campaña mundial se centró en el lema “Tiempo perdido es cerebro perdido”, subrayando que actuar en los primeros minutos tras un ACV puede salvar la vida y la funcionalidad del paciente.
La WSO destaca además que la actividad física regular es una de las herramientas más efectivas para reducir el riesgo de sufrir un ataque cerebrovascular. Tan solo 30 minutos de ejercicio moderado al día —como caminar, montar bicicleta o nadar— pueden disminuir hasta en un 25% la posibilidad de padecerlo.
En Colombia, la lucha contra el ACV requiere un esfuerzo conjunto entre el sistema de salud, las instituciones médicas y la comunidad. La educación sobre los factores de riesgo, el acceso a chequeos médicos y la promoción de estilos de vida saludables son estrategias esenciales para revertir la tendencia al alza.
La Clínica del Occidente, consciente de su papel en la salud pública, continúa implementando protocolos de atención integral y campañas de prevención en colegios, empresas y comunidades. Su meta, según sus directivos, es consolidarse como un referente nacional en el manejo de patologías cerebrovasculares, fortaleciendo la cultura del autocuidado y la atención temprana.
El llamado de los especialistas es claro: cualquier persona puede sufrir un accidente cerebrovascular, pero la diferencia entre la vida y la discapacidad está en actuar a tiempo. Adoptar hábitos saludables, conocer las señales de alarma y acudir de inmediato al médico son pasos decisivos para salvar vidas y preservar la calidad de vida de miles de colombianos.