Atlántico impulsa el Festival del Guandú y Bollo de Yuca
El Festival del Guandú y el Bollo de Yuca vuelve a convertirse en el epicentro de la tradición gastronómica del Atlántico con una nueva edición que se realizará del 30 de enero al 1 de febrero en el corregimiento de Sibarco, jurisdicción del municipio de Baranoa, con el respaldo de la Gobernación del Atlántico como parte de su estrategia para preservar el patrimonio cultural y dinamizar la economía local. El evento reunirá a 112 matronas que, desde el fogón tradicional, exaltarán los saberes ancestrales heredados por generaciones alrededor del guandú y la yuca, dos productos emblemáticos del territorio.
La Gobernación del Atlántico, bajo el liderazgo del gobernador Eduardo Verano de la Rosa, impulsa este festival como una de las celebraciones gastronómicas más representativas del departamento, integrándolo a su plan de fortalecimiento de fiestas y festivales con valor patrimonial. Esta iniciativa busca proteger la memoria colectiva, promover el turismo cultural y generar ingresos para las comunidades rurales a partir de su identidad y tradiciones.
El Festival del Guandú y el Bollo de Yuca es organizado por las matronas y campesinos de Sibarco, en articulación con la Alcaldía de Baranoa y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), consolidando un trabajo conjunto entre comunidad, instituciones públicas y asociaciones campesinas. Este esfuerzo colectivo ha permitido que el evento se mantenga vigente como un espacio de encuentro, transmisión de conocimientos y reconocimiento del papel de la mujer rural como guardiana de la cocina tradicional.
Durante los tres días del festival, los asistentes podrán disfrutar de una amplia oferta gastronómica que incluye sancocho tradicional de guandú preparado con sobrebarriga, costilla, carne salada, pescado y cerdo, además de arroz de guandú, malteadas de yuca, enyucado, tortas de yuca y de guandú, dulces tradicionales, bolis y una variedad de preparaciones que reflejan la riqueza culinaria del corregimiento. Cada plato es elaborado a partir de recetas transmitidas de generación en generación, conservando técnicas ancestrales que forman parte del patrimonio inmaterial del Atlántico.
El gobernador Eduardo Verano destacó el papel fundamental de las matronas en la preservación de estos saberes y su impacto en el desarrollo económico de los territorios rurales. Resaltó que festivales como el de Sibarco permiten visibilizar la cultura del departamento, atraer visitantes y fortalecer la economía popular, convirtiendo la tradición en una oportunidad de crecimiento sostenible para las comunidades.
Desde la Secretaría de Cultura y Patrimonio del Atlántico, el respaldo a este tipo de eventos se articula a través de la Ruta 23, una estrategia que promueve los festivales gastronómicos como escenarios de salvaguardia cultural y dinamización económica. Según explicó el secretario (e) Jorge Ávila, el acompañamiento institucional busca fortalecer la identidad cultural, apoyar a las matronas y proyectar al Atlántico como un destino de turismo cultural a nivel nacional e internacional, integrando la gastronomía con la agricultura, la artesanía, la música y la danza.
Por su parte, el alcalde de Baranoa, Edinson Palma, destacó el trabajo articulado que ha permitido la realización de esta nueva edición del festival y extendió una invitación a propios y visitantes para que vivan una experiencia auténtica en Sibarco. Subrayó que las 112 matronas participantes son el corazón de esta tradición y que el evento contará con actividades innovadoras, concursos y una oferta turística que permitirá a los asistentes conocer de cerca el proceso de siembra y cosecha del guandú, así como la preparación de los platos tradicionales junto a las comunidades campesinas.
El festival no solo se centra en la gastronomía, sino también en la exaltación de la memoria histórica del corregimiento. A lo largo de su programación se desarrollarán espacios dedicados al reconocimiento del campesino como pilar de la identidad rural, así como actividades culturales que refuerzan el sentido de pertenencia y la cohesión comunitaria. Entre estas se incluyen conversatorios sobre la historia agrícola de Sibarco, rutas experienciales que conectan el campo con la mesa y concursos tradicionales que resaltan habilidades propias del trabajo campesino.
Las organizaciones comunitarias Funsibogua, Asosimucas, Asoguanbosi y Asoproasib tienen una participación activa en el desarrollo del festival, consolidándose como actores clave en la preservación de los saberes tradicionales y el fortalecimiento del tejido social. Estas asociaciones han sido fundamentales para mantener viva una tradición que, más allá de la cocina, representa una forma de vida y una expresión de identidad colectiva.
Las matronas, protagonistas indiscutibles del Festival del Guandú y el Bollo de Yuca, destacan que cada preparación encierra una historia ligada al trabajo del campo y a la vida cotidiana del corregimiento. Para ellas, el festival es una oportunidad para compartir su conocimiento, transmitir valores culturales y mostrar el papel de la gastronomía como elemento de unión comunitaria.
La historia del festival se remonta a 1991, cuando surgió como una iniciativa comunitaria liderada por Gilma Rosa Navarro Palma, conocida como ‘Niña Rosa’, y Latelis Escobar Mendoza, con el objetivo de recaudar fondos para mejorar el parque del corregimiento. Lo que comenzó como una reunión entre vecinos en un patio familiar se transformó con el tiempo en una de las tradiciones más queridas de Sibarco, con más de tres décadas de trayectoria fortaleciendo la identidad cultural del territorio.