Más de 99.000 guajiros ya reciben agua potable: avanza plan del Gobierno
El suministro de agua potable en La Guajira avanza de manera significativa con la rehabilitación de sistemas comunitarios que hoy garantizan acceso seguro para más de 99.000 habitantes del departamento. Desde Riohacha, el Gobierno nacional confirmó que 228 de los 258 sistemas intervenidos ya están en funcionamiento, llevando agua apta para consumo humano a 526 comunidades, muchas de ellas wayuu, y beneficiando especialmente a más de 22.000 niñas, niños y adolescentes. Este avance marca un hito en el acceso al agua potable en una de las regiones más afectadas históricamente por la falta de infraestructura y la escasez del recurso.
El fortalecimiento del suministro de agua en La Guajira se consolida como una de las prioridades del Gobierno, que viene desarrollando un plan de intervención técnica y comunitaria para garantizar la sostenibilidad de los sistemas rehabilitados. La viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Ruth Quevedo Fique, destacó durante su visita que las inversiones buscan garantizar que cada sistema funcione de manera permanente y segura, evitando que las comunidades vuelvan a depender de recorridos extensos, carrotanques o fuentes contaminadas.
En total, los proyectos de rehabilitación suman $170.822 millones, de los cuales $140.000 millones han sido aportados por la nación. Paralelamente, avanzan ocho proyectos convencionales de acueducto y saneamiento por $196.000 millones, donde el Gobierno nacional aporta $130.000 millones. Se trata de inversiones que superan los $360.000 millones, destinadas a mitigar décadas de abandono en materia de acceso al agua potable. Con estas acciones, la estrategia de acceso al agua se posiciona como uno de los esfuerzos más relevantes del Estado para garantizar el derecho fundamental al agua en La Guajira.
Este anuncio ocurrió durante la octava sesión del Mecanismo Especial de Seguimiento y Evaluación de las Políticas Públicas en Riohacha, espacio desde el cual se revisaron los avances para cumplir la Sentencia T-302 de 2017. Esta decisión de la Corte Constitucional declaró un estado de cosas inconstitucional en el departamento por la vulneración sistemática del derecho al agua, nutrición y salud de los niños y niñas wayuu. El avance en los sistemas rehabilitados permite responder de manera concreta a uno de los principales mandatos de la sentencia: asegurar agua potable de forma continua y suficiente.
Durante los recorridos por los territorios, las comunidades destacaron los cambios que han vivido desde la puesta en funcionamiento de los sistemas. En Santa Lucía, autoridades tradicionales wayuu señalaron que el acceso al agua redujo los largos trayectos que antes debían emprender para obtener el recurso. En zonas como Yotojoroin, en Uribia, el sistema rehabilitado ya beneficia a más de 4.000 personas, entre ellas 1.500 niñas y niños que ahora cuentan con agua limpia y constante en sus actividades cotidianas.
La entrega de sistemas rehabilitados se articula con un enfoque de sostenibilidad y participación comunitaria. La viceministra Quevedo insistió en que el acceso al agua potable es clave para garantizar la vida, pero también para asegurar otros derechos como la alimentación, la educación, la salud y la dignidad de las comunidades indígenas. En ese sentido, la estrategia de agua en La Guajira integra procesos de formación, acompañamiento técnico y fortalecimiento de gobiernos comunitarios del agua, quienes quedan a cargo de la operación cotidiana de los sistemas.
En el marco de la visita, también se realizó un encuentro con recicladores de oficio. La viceministra recordó a las administraciones locales la obligación de cumplir las directrices de la Corte Constitucional sobre su reconocimiento, organización y protección, un tema fundamental para el fortalecimiento del manejo de residuos en la región. Este enfoque integral sobre agua, saneamiento y gestión de residuos busca aportar mejores condiciones de vida para las comunidades guajiras en el mediano y largo plazo.
El plan de acceso al agua en La Guajira también incluye mejoras en infraestructura, fortalecimiento de los sistemas comunitarios, recuperación de pozos profundos, instalación de plantas potabilizadoras y ampliación de la red de distribución. Cada uno de estos elementos se articula para garantizar que los sistemas sean sostenibles y puedan operar sin interrupciones. Con la rehabilitación de 228 sistemas, el gobierno avanza en la meta de llevar agua segura a miles de familias wayuu que durante años han sufrido escasez, desnutrición y dificultades sanitarias asociadas al consumo de agua no tratada.
Más allá del impacto inmediato, las inversiones buscan reducir las brechas históricas de acceso entre zonas urbanas y rurales, así como entre comunidades indígenas y no indígenas. El suministro continuo de agua potable permitirá mejorar la seguridad alimentaria, reducir la mortalidad infantil y apoyar proyectos comunitarios de producción agrícola y artesanal. En zonas como Uribia, Manaure y Maicao, las rehabilitaciones ya están generando cambios visibles en la salud, el bienestar y la autonomía de las familias.
El derecho al agua en La Guajira se ha convertido en un eje central de las políticas públicas del país. La intervención del gobierno busca garantizar que el acceso al agua sea un servicio básico y permanente, no un lujo condicionado por la ubicación o la pertenencia étnica. Con la rehabilitación de sistemas, la inversión en grandes proyectos de acueducto y el fortalecimiento de la gestión comunitaria, La Guajira empieza a transitar hacia un modelo más justo, donde miles de familias puedan acceder a agua potable sin riesgo, sin barreras y sin depender de soluciones improvisadas.
Las comunidades han recibido estas obras como un avance imprescindible en la dignificación de su vida cotidiana. Con agua disponible en sus territorios, las familias wayuu pueden reducir las largas caminatas en busca del líquido, mejorar las condiciones de higiene en los hogares y fortalecer los procesos de cuidado infantil. En un departamento marcado por años de crisis humanitaria, estos avances representan un paso esencial para transformar la realidad del territorio y garantizar que el acceso al agua potable sea un derecho plenamente cumplido para todos.