Petro responde a la prensa cuestiona campaña que lo vinculó con alias ‘Fito’
El presidente Gustavo Petro lanzó fuertes críticas contra algunos sectores de la prensa colombiana por difundir informaciones que lo señalaban de haberse reunido con el presunto narcotraficante ecuatoriano José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias ‘Fito’. El mandatario reaccionó luego de que el propio procesado declarara ante el Tribunal Federal de Nueva York que no conocía ni había sostenido encuentro alguno con el jefe de Estado colombiano.
A través de su cuenta en X, Petro cuestionó el papel de los medios que, según él, impulsaron durante semanas una campaña de desprestigio basada en rumores sin fundamento. “Le pregunto a toda la prensa colombiana: ¿por qué hicieron una campaña nacional de semanas, diciendo que en Manta me había reunido con el delincuente Fito? ¿Cuánto vale la destrucción que provocan?”, escribió el mandatario en un mensaje que rápidamente generó debate público.
El presidente hizo referencia a las versiones que circularon después de su visita a Ecuador, el pasado 24 de mayo de 2025, cuando asistió a la posesión del presidente Daniel Noboa. Según los rumores, en esa visita se habría dado un encuentro con alias ‘Fito’, considerado uno de los narcotraficantes más peligrosos de la región. Sin embargo, las declaraciones judiciales del propio procesado desmintieron estas versiones.
Alias ‘Fito’ compareció en días recientes ante un tribunal federal en Nueva York, donde enfrenta cargos relacionados con narcotráfico. Durante la diligencia, el abogado defensor Alexei Schacht aseguró que su cliente no solo negó cualquier vínculo con Petro, sino que relató haber permanecido privado de la libertad cerca de doce años en prisión y posteriormente confinado en el sótano de una vivienda, lo que hacía imposible una reunión como la que señalaban los rumores.
Tras conocerse esta versión, Petro lanzó un nuevo cuestionamiento a los medios nacionales: “¿Ya saben que es mentira? ¿Van a usar el espacio y el tiempo que usaron para denigrar de mí, reparando su ofensa?”. La reacción del presidente busca, según dijo, evidenciar los riesgos de transformar el periodismo en una herramienta de calumnia sistemática contra la figura presidencial.
El jefe de Estado añadió: “¿Saben que al transformar el periodismo en calumnia sistemática contra el presidente de la República buscan objetivos políticos que pueden llevar al desastre al país?”. Con ello, el mandatario sugirió que detrás de la difusión de estas acusaciones existiría un interés político más amplio, dirigido a debilitar su legitimidad y la confianza ciudadana en su gestión.
La controversia revive el debate sobre la relación entre el periodismo, la política y la opinión pública en Colombia. Para sectores afines al Gobierno, lo sucedido constituye una prueba de cómo la desinformación puede convertirse en arma política, generando desgaste institucional y polarización. Por otro lado, analistas señalan que la tensión permanente entre Petro y algunos medios responde también a un estilo comunicacional directo y confrontativo que ha caracterizado al presidente desde su campaña electoral.
Este episodio no es el primero en el que Petro cuestiona la cobertura mediática sobre su Gobierno. En varias ocasiones ha acusado a determinados medios de promover narrativas que, según él, no corresponden con la realidad y que buscan debilitar la agenda de cambio que impulsa desde la Casa de Nariño. Su estrategia de comunicación, apoyada principalmente en redes sociales como X, ha convertido al mandatario en uno de los líderes políticos más activos en el debate digital, donde interactúa constantemente con la ciudadanía y responde a sus críticos.
El trasfondo de la polémica con alias ‘Fito’ no es menor. El ecuatoriano, señalado como líder de la organización criminal Los Choneros, ha sido descrito por autoridades de su país y de Estados Unidos como un actor central en el tráfico de drogas y en la violencia vinculada a disputas territoriales. Las versiones que lo relacionaban con Petro, ahora desmentidas, habían sido usadas como argumento por opositores del Gobierno para cuestionar su legitimidad y credibilidad internacional.
La mención de Manta, ciudad portuaria de Ecuador donde supuestamente se habría dado la reunión, incrementó las suspicacias debido a que es un punto estratégico en el tránsito marítimo y en operaciones logísticas en la región. No obstante, el propio testimonio judicial de alias ‘Fito’ contradijo de manera categórica esas versiones.
En Colombia, el debate se centra ahora en el papel de los medios y en la necesidad de fortalecer los mecanismos de verificación antes de difundir informaciones que pueden tener consecuencias políticas de gran alcance. Organizaciones defensoras de la libertad de prensa advierten que, aunque es legítimo que el presidente defienda su honor y el de su investidura, también es esencial garantizar que la crítica periodística pueda ejercerse sin estigmatización ni riesgos.
El caso también ha generado discusiones académicas sobre la ética periodística en tiempos de alta polarización política. Expertos en comunicación señalan que las noticias falsas o no verificadas pueden circular con rapidez, y que el reto de los medios es mantener la rigurosidad en la contrastación de fuentes. En ese sentido, el episodio ha puesto bajo la lupa la responsabilidad de las salas de redacción frente a rumores que pueden convertirse en escándalos políticos sin pruebas concluyentes.
A nivel internacional, la aclaración sobre la inexistencia de vínculos entre Petro y alias ‘Fito’ es clave para preservar la imagen del Gobierno colombiano en escenarios diplomáticos. La región enfrenta un momento de tensión por la expansión de redes criminales transnacionales y por el impacto del narcotráfico en la seguridad hemisférica, lo que hace más sensibles este tipo de acusaciones.
La disputa entre Petro y los medios podría escalar en las próximas semanas si el presidente insiste en exigir rectificaciones públicas. Algunos sectores políticos ya pidieron que se abra un debate sobre la responsabilidad mediática en el Congreso, mientras que las asociaciones de prensa han reiterado la importancia de salvaguardar tanto la libertad de expresión como el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz.
Lo cierto es que el episodio deja en evidencia la delicada relación entre poder político y medios de comunicación en Colombia. En un país marcado por la polarización, las acusaciones y desmentidos adquieren una dimensión que trasciende lo individual y se convierte en parte del pulso por el rumbo político del país.