Petro anuncia cambios en importación de gas: así busca bajar tarifas en Colombia
El presidente Gustavo Petro anunció que en Colombia no habrá monopolio en la importación de gas natural, con el objetivo de proteger los precios y garantizar mayor competencia en el mercado energético. La decisión fue revelada a través de su cuenta personal de X, donde explicó que Ecopetrol participará en este proceso para ofrecer gas importado más barato que el que se venía adquiriendo anteriormente. Según el mandatario, este cambio busca evitar distorsiones en las tarifas de energía que han afectado tanto a hogares como a empresas del país.
El jefe de Estado recordó que la importación de gas natural no es un fenómeno nuevo, ya que viene desde gobiernos anteriores, pero enfatizó que hasta ahora existía una condición de concentración en el negocio que limitaba la competencia. Petro denunció que “solo hay un punto privado a donde llevan el gas importado y el dueño es el dueño de un diario”, situación que en su criterio ha permitido prácticas de monopolio contrarias a lo que establece la Constitución.
De acuerdo con sus declaraciones, este esquema de concentración habría llevado a que el gas natural importado se vendiera a un precio superior al internacional, generando sobrecostos para los usuarios. “Creo que han cobrado por ese gas más que el precio internacional del momento, como sucede en todo monopolio privado. Los monopolios privados se prohibieron hace años en la Constitución”, señaló el mandatario.
El presidente también cuestionó el papel de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), al señalar que sus fórmulas de cálculo para establecer las tarifas de energía eléctrica han sido desfavorables para los colombianos. En sus palabras, esas reglas han generado un impacto negativo en la competitividad del país y en la economía de los hogares. “El precio de ese gas ha determinado tarifas de energía eléctrica por la fórmula saqueadora que estableció la CREG hace años, remedando el feudalismo en el mercado de la generación eléctrica colombiana y así le han cobrado la energía a todas las empresas y a todos los hogares colombianos”, afirmó.
Como parte de su plan de transformación energética, Petro aseguró que ya ordenó un cambio en la fórmula de la CREG con el propósito de reducir las tarifas, aunque advirtió que su implementación solo se hará efectiva en 2027. “Cambié la fórmula de la CREG para bajar todas las tarifas eléctricas, pero solo operará en 2027; si es que no eligen un amigo del dueño del punto de importación del gas”, puntualizó.
La discusión sobre la importación de gas natural en Colombia no es nueva, pero ha cobrado fuerza en los últimos años ante la necesidad de diversificar fuentes y garantizar el suministro energético. Actualmente, Colombia importa gas a través de la regasificadora de Cartagena (SPEC LNG), operada por Promigas y sus socios, y se han planteado proyectos adicionales en la región Caribe para reforzar la capacidad de abastecimiento. Estos puntos privados han generado debate sobre la concentración de poder y la dependencia del país frente a un solo operador.
La participación de Ecopetrol en el negocio de importación abre un nuevo escenario de competencia que, según el Gobierno, permitirá mejorar los precios y equilibrar el mercado. Al tratarse de la empresa más grande de Colombia y con mayoría de capital estatal, su entrada como actor directo busca no solo garantizar mejores condiciones para los usuarios, sino también blindar el sector energético de prácticas monopólicas.
Expertos del sector energético han señalado que la intervención de Ecopetrol podría tener efectos positivos en la estructura de precios, siempre que se logre un esquema transparente y competitivo. Sin embargo, también advierten que se requiere una hoja de ruta clara para ampliar la infraestructura de importación, así como para garantizar que las decisiones regulatorias acompañen el objetivo de tarifas justas.
La apuesta por reducir las tarifas de energía en Colombia ha sido uno de los temas recurrentes del actual Gobierno, especialmente en la Costa Caribe, donde los usuarios han sufrido históricamente altos costos en el servicio eléctrico. El propio presidente ha reconocido que la transición hacia un modelo más justo no será inmediata, pero insiste en que las medidas adoptadas desde su administración permitirán un cambio estructural en los próximos años.
El debate también toca un aspecto político, pues Petro ha señalado directamente a los grupos económicos vinculados a los puntos de importación, sugiriendo que algunos medios de comunicación han tenido intereses cruzados en este negocio. Para el mandatario, romper con esa concentración no solo es un asunto económico, sino también democrático, ya que el acceso a la energía es un derecho fundamental que no puede estar condicionado por monopolios privados.
En el plano internacional, la importación de gas natural licuado (GNL) se ha convertido en una estrategia común de países que enfrentan retos de autosuficiencia energética. Colombia, pese a ser productor, ha visto la necesidad de complementar su abastecimiento con importaciones debido al crecimiento de la demanda y a la disminución en algunos campos de producción. Según datos oficiales, la dependencia podría aumentar en los próximos años si no se desarrollan nuevas reservas, lo que hace urgente un modelo más competitivo y transparente.
En este contexto, la decisión del Gobierno de permitir la participación de Ecopetrol busca anticiparse a esa realidad y ofrecer una alternativa que beneficie a los consumidores. “Habrá gas importado por Ecopetrol más barato que el que importaban antes y en competencia”, reiteró Petro en su mensaje publicado en redes sociales.
Lo que viene ahora es un proceso de definición técnica y regulatoria para implementar esta medida, así como un seguimiento al comportamiento de los precios en el mercado energético. El éxito de la propuesta dependerá de la capacidad del Estado de asegurar que Ecopetrol actúe con eficiencia y que la regulación acompañe el objetivo de tarifas más justas y competitivas para los colombianos.
Con este anuncio, el Gobierno refuerza su discurso en contra de los monopolios privados y marca un nuevo capítulo en la discusión sobre la importación de gas natural en el país. El reto será lograr que las promesas se traduzcan en beneficios reales para los usuarios en un contexto económico donde el costo de la energía tiene un impacto directo en el bienestar de las familias y en la productividad empresarial.