Petro en la ONU: “El genocidio en Gaza demuestra el poder de la barbarie”
El presidente Gustavo Petro volvió a generar un fuerte pronunciamiento en el escenario internacional durante su intervención en el ‘Diálogo de alto nivel sobre soluciones para la financiación climática’, realizado en Nueva York en el marco de la 80 Asamblea General de las Naciones Unidas. El mandatario colombiano afirmó que “el genocidio en Gaza es una demostración del poder de la barbarie” y lo vinculó directamente con la política de drogas, la crisis migratoria y el cambio climático, señalando que todas estas problemáticas responden a una misma lógica: “la guerra de la codicia contra la vida y la humanidad”.
En el evento, que se desarrolló como antesala a la COP30 en Belém do Pará, Brasil, Petro sostuvo que la violencia en Gaza no es un hecho aislado, sino que hace parte de un patrón que podría replicarse en otras regiones del mundo. “Es lo que quieren hacer en América, en África, en el mundo árabe. Es una demostración del poder de la barbarie”, expresó con contundencia.
El jefe de Estado insistió en que la política internacional no puede separar la lucha contra las drogas, la migración y la crisis climática, pues juntas configuran un entramado de exclusión y dominación global. “Es el nuevo discurso para tapar la realidad, como en la película No mires arriba. Es el odio contra los migrantes, es creer que unos somos inferiores y otros superiores”, señaló, acusando a Estados Unidos y a Europa Occidental de mantener una visión racista que trata a los migrantes como esclavos.
Petro recordó un episodio de tensión diplomática con el expresidente Donald Trump, cuando le advirtió que no permitiría vuelos con migrantes encadenados en el espacio aéreo colombiano. “No entra ni un solo avión con latinoamericanos hijos de Bolívar encadenados”, reiteró.
En su crítica hacia la política global contra las drogas, el mandatario aseguró que Naciones Unidas ha actuado como cómplice al no revelar de forma clara las cifras que demuestran el fracaso de la estrategia prohibicionista. “Lo usan como excusa para lanzar misiles en el Caribe, mientras en Gaza hacen experimentos como los de Hitler”, dijo. Según Petro, los jóvenes latinoamericanos son las principales víctimas de esta política, que descarga violencia sobre los más pobres mientras en ciudades como Miami, Dubái o París se mantiene intacta la demanda de sustancias.
El discurso también se centró en la crisis climática, que para Petro está atravesada por la misma lógica de codicia que alimenta los conflictos armados. “El poder que tira las bombas en Gaza es el mismo que impide que resolvamos la crisis climática. Ese poder no permite que sea posible la vida de la humanidad”, advirtió, reiterando que el planeta se encuentra a menos de una década de alcanzar puntos de no retorno.
De acuerdo con el mandatario colombiano, la humanidad enfrenta una encrucijada histórica que exige transformar la relación entre el poder económico y la vida. “Tenemos 10 años para cambiar el mundo, no hay otra opción que una revolución de los pueblos en Europa, en los Estados Unidos, en América Latina, en África y en el mundo árabe”, enfatizó.
Finalmente, Petro señaló que si las grandes potencias persisten en políticas autoritarias y excluyentes, los pueblos tienen el derecho a rebelarse contra esas imposiciones. “Si un país como Estados Unidos vuelve al chauvinismo, los seres humanos tenemos el derecho a la rebelión contra el tirano. Yo me rebelo como presidente descertificado al genocidio y propongo una Fuerza Armada de Paz de Naciones Unidas, sin la Europa genocida y sin Estados Unidos genocida”.
El pronunciamiento de Petro llega en un momento crítico de la política internacional, cuando el conflicto en Gaza ha dejado miles de muertos y la comunidad internacional sigue dividida sobre cómo actuar frente a Israel y Palestina. Al mismo tiempo, sus declaraciones buscan vincular la tragedia humanitaria de Medio Oriente con desafíos globales que afectan directamente a América Latina, como la migración, la política de drogas y el cambio climático.
En la víspera de su intervención oficial ante la Asamblea General de la ONU, Petro continúa perfilándose como una de las voces más disruptivas de la región en los debates internacionales. Sus críticas a la hegemonía occidental y a las políticas globales han despertado apoyo entre sectores que buscan reformas profundas, pero también generan polémica en el escenario diplomático. La mirada estará puesta en su discurso ante todos los jefes de Estado, donde se espera que vuelva a insistir en la necesidad de un cambio estructural frente a la crisis climática y la desigualdad global.
Colombia, bajo la administración Petro, se presenta en la ONU como un país que busca mayor protagonismo en la discusión internacional, con un discurso que mezcla denuncia, crítica y propuestas de transformación radical. En su visión, la solución no vendrá de los mercados ni de los gobiernos más poderosos, sino de la capacidad de los pueblos de organizarse y rebelarse frente a un sistema que, según él, prioriza la ganancia sobre la vida.
El mensaje del presidente en este diálogo de alto nivel se conecta directamente con la agenda que planteará en la COP30, donde la defensa de la Amazonía será uno de los ejes centrales. Para Petro, salvar la selva amazónica equivale a salvar a la humanidad, y lo que ocurra en los próximos diez años definirá el futuro de la civilización.
Así, la intervención de Petro en Naciones Unidas no solo refuerza su imagen como un líder dispuesto a desafiar las narrativas tradicionales, sino que también posiciona a Colombia en el centro de debates globales sobre paz, justicia climática y soberanía de los pueblos.