Petro critica “descertificación” de EE.UU. y advierte sobre colapso climático en la ONU
En el marco de la 80ª Asamblea General de la ONU, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó duras críticas contra la política internacional de drogas y advirtió que el mundo está al borde de un colapso climático irreversible. Durante su intervención en el diálogo de alto nivel sobre financiación climática, celebrado el 22 de septiembre en la sede de Naciones Unidas, el mandatario cuestionó lo que denominó su “descertificación” por parte de un gobierno extranjero y defendió la soberanía de su país frente a lo que considera una injerencia injusta.
Petro inició su discurso con una reflexión contundente: “¿Con qué derecho del derecho internacional puede un presidente de un gobierno extranjero descertificar a otro que fue elegido por su propio pueblo? ¿Eso es democracia o el comienzo de la barbarie?”. Con esta pregunta puso en evidencia su rechazo al mecanismo de descertificación aplicado por Estados Unidos en materia de lucha contra las drogas, que, según dijo, desconoce la legitimidad popular y la autodeterminación de los pueblos.
El jefe de Estado subrayó que esta política no responde a criterios científicos, sino a intereses geopolíticos y económicos. “El alcohol no fue declarado entre las sustancias prohibidas porque se produce en el norte, no en el sur”, denunció, al tiempo que señaló que las drogas consideradas ilícitas han servido de excusa para una guerra que ha dejado miles de muertos, principalmente jóvenes en países del sur global.
Según Petro, “la política internacional de drogas es sobre drogas, no sobre personas”, lo cual desplaza la responsabilidad hacia las sustancias en lugar de atender las causas sociales y económicas que alimentan las mafias. En un análisis de corte marxista, el mandatario calificó estas concepciones como “fetiches” y sostuvo que “la culpa no la tienen las cosas inertes, como el petróleo, el carbón u otros venenos, sino los seres humanos de poder a quienes la codicia les ha ganado el corazón”.
El presidente colombiano enfatizó que “no hay una guerra contra los narcotraficantes, los misiles caen sobre la pobreza, no sobre el lujo”. En esa línea, recordó su decisión de prohibir la aspersión aérea con glifosato en Colombia. “Porque yo dije que no caía una gota de veneno más sobre nuestros seres humanos pobres, ni sobre nuestra agua, es que soy un presidente descertificado”, sentenció.
Más allá de su crítica a la política antidrogas, Petro enfocó gran parte de su discurso en el desafío climático. Aseguró que la humanidad está a un paso de pasar del “colapso” al “colapso climático”, un escenario en el que, según advirtió, las reuniones multilaterales podrían volverse “inocuas” ante la inminencia de la extinción.
“El mundo no saldrá del petróleo, ni del carbón, ni del gas, y así no se soluciona la crisis climática”, expresó, alertando que los puntos de no retorno pueden alcanzarse en menos de una década. “Si la selva amazónica no se salva, no se salva la humanidad. Punto de no retorno”.
Petro recordó que la próxima Conferencia de las Partes (COP30) se llevará a cabo en noviembre en Brasil, en plena Amazonía, y lanzó un llamado de urgencia: “¿Qué vamos a decir ahí frente a la selva? Estamos a punto de que se queme, y con ella no se quemará solo Brasil, sino la humanidad entera en su vida”.
En su intervención, el mandatario colombiano también cuestionó la capacidad del sistema capitalista para dar respuesta a la emergencia ambiental. “El capitalismo no invierte si no existen ganancias, por lo que no hay capitalismo verde”, afirmó con contundencia.
Para Petro, Naciones Unidas se ha equivocado al confiar en que el mercado resolvería la crisis climática. “Se creyó que los bancos iban a llevar –a partir de la libre competencia– del sistema financiero a gastar en lo verde y a no gastar en lo fósil. Pero si lo fósil genera más productividad, el capital invertirá en lo fósil a menos que alguien se lo prohíba, y eso se llama humanidad regulando el capital”.
El presidente colombiano fue más allá al establecer un vínculo entre la política internacional de drogas, los conflictos bélicos y la crisis climática. “La política de drogas está ligada al genocidio en Gaza, a la nueva política de migración y al fracaso actual de la crisis climática”, manifestó.
En su visión, el mundo atraviesa una guerra de la codicia contra la vida, donde los misiles no apuntan a los centros de poder ni al lujo, sino a las poblaciones empobrecidas que cargan con los costos de decisiones globales injustas.
La participación de Petro en la ONU reafirmó su papel como una de las voces más críticas frente al statu quo internacional. Su insistencia en ligar la lucha antidrogas con la desigualdad y en señalar la responsabilidad de los países desarrollados en la crisis climática lo convierten en un actor incómodo en el escenario diplomático, pero también en un referente de los debates sobre justicia global.
De cara a la COP30 en Brasil, Petro dejó sobre la mesa preguntas que retan a la comunidad internacional: ¿qué modelo económico permitirá salvar la Amazonía?, ¿qué acciones concretas adoptarán los países desarrollados para dejar atrás el petróleo, el carbón y el gas?, ¿qué tanto están dispuestos los gobiernos a regular el capital en favor de la vida y no de la codicia?