Gustavo Petro denuncia en Santa Marta que congresistas viajaron a Miami para conspirar contra su gobierno y pide procesos judiciales.
Santa Marta, Colombia, 10 de noviembre de 2025. — En un encendido discurso que combinó memoria, denuncia política y llamado a la movilización popular, el presidente Gustavo Petro acusó públicamente a congresistas y dirigentes colombianos de haber viajado a Miami para, según él, conspirar contra su gobierno e incluso planear su destrucción política y personal.
El mandatario lanzó su pronunciamiento durante el acto oficial de reconocimiento de responsabilidad internacional por el genocidio contra la Unión Patriótica (UP), realizado en Santa Marta y ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En el evento, que reunió a víctimas, organizaciones sociales y funcionarios del Estado, Petro no solo pidió perdón por los crímenes cometidos contra miles de militantes de la UP, sino que también advirtió sobre lo que considera una nueva forma de persecución política que se gesta desde el exterior.
“Los señores congresistas y dirigentes políticos que fueron a Miami a buscar el camino por medio del cual podían ganar las elecciones en Colombia, destruyendo incluso la persona del presidente de la República, son delincuentes. Y deben ser juzgados”, afirmó Petro ante la multitud. Sus palabras, cargadas de indignación, marcaron uno de los momentos más tensos del acto, al señalar directamente una supuesta conspiración internacional para desestabilizar su mandato.
El presidente denunció que detrás de esta campaña existen sectores conservadores colombianos con respaldo de figuras políticas en Estados Unidos, entre ellos el senador Bernie Moreno, hermano de Alberto Moreno, expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Según Petro, se trata de “una vendetta personal” motivada por sus investigaciones pasadas en el Congreso sobre lavado de activos y especulación inmobiliaria.
Petro también mencionó al expresidente Andrés Pastrana Arango, a quien acusó de estar vinculado a estos intentos de judicialización internacional. “Esos ataques no son contra mí, son contra el pacto democrático del 91”, aseguró, en referencia a la Constitución de 1991, la cual consideró como el principal logro de la paz política tras décadas de violencia partidista.
Dirigiéndose al director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, César Palomino, el presidente exigió acciones judiciales contra quienes, según él, habrían incurrido en delitos de traición a la patria. “Eso no se le hace a la Constitución del 91 ni al pacto democrático”, enfatizó.
Durante su intervención, Petro evocó figuras históricas como la del expresidente chileno Salvador Allende, quien fue derrocado en 1973 tras un golpe militar apoyado por sectores conservadores y extranjeros. “Allende confió en la Constitución y fue traicionado. Nosotros debemos responder de otra manera, sin armas, pero con la fuerza del pueblo”, expresó, marcando distancia con cualquier respuesta violenta y reafirmando su apuesta por la movilización popular y la defensa democrática.
El mandatario convirtió su discurso en una metáfora de resistencia, apelando a la simbología animal para describir el despertar del pueblo colombiano. “Si el águila dorada ataca al cóndor, el jaguar americano despierta”, dijo, levantando los aplausos de los asistentes. “Y somos jaguares, estamos despertando”, añadió, en lo que muchos interpretaron como un llamado a la acción colectiva ante las presuntas amenazas contra su gobierno.
La frase “el jaguar americano despierta” se volvió tendencia en redes sociales tras el evento, usada por seguidores del presidente como símbolo de fuerza y soberanía. Petro cerró su intervención con un mensaje de resistencia cívica: “Nos vamos a levantar por millones. Seremos jaguares bailando por la dignidad de Colombia, seremos jaguares para revivir a Bolívar”.
El presidente insistió en que su llamado no busca la confrontación, sino la unidad frente a lo que considera una ofensiva judicial y mediática desde el exterior. “No acepto amenazas. Nos vamos a levantar por millones”, dijo, advirtiendo que cualquier intento de judicialización internacional será respondido con la movilización del pueblo colombiano.
El acto en Santa Marta, cargado de simbolismo histórico, fue también un espacio para la memoria y la reconciliación. Petro pidió perdón en nombre del Estado a las víctimas del genocidio de la Unión Patriótica, un exterminio político que dejó más de 6.000 muertos entre los años 80 y 90. “Les pido perdón a nombre del Estado para que revivan sus muertos a través de la lucha del pueblo que viene. Es una manera de revivir, todos lo sabemos, no morimos. La energía sigue”, expresó, apelando a la segunda ley de la termodinámica como metáfora de la persistencia de la memoria.
Con este evento, el gobierno colombiano busca cumplir una de las sentencias más importantes de la CIDH, que exige reconocer públicamente la responsabilidad estatal en los crímenes cometidos contra la UP y garantizar la no repetición de la violencia política. Sin embargo, las palabras del presidente también abrieron un nuevo frente de debate político, al señalar sin nombres propios a los congresistas presuntamente implicados en la conspiración, lo que generó reacciones divididas entre sus seguidores y la oposición.
Mientras sectores progresistas defendieron el discurso como un acto de verdad y valentía, la oposición lo calificó como una estrategia de victimización y polarización. Aun así, la intervención de Petro dejó claro que su gobierno enfrenta no solo retos institucionales, sino también una batalla narrativa por la legitimidad política dentro y fuera del país.
En Santa Marta, entre aplausos, consignas y símbolos de memoria, el mandatario cerró su discurso reafirmando su promesa de defender la soberanía nacional. “La energía sigue”, repitió, mientras el público coreaba su nombre y la palabra “jaguar” resonaba como un eco de resistencia frente a los vientos de confrontación política.