Pacto social en Cauca apuesta por la diversidad
El presidente Gustavo Petro lideró en el municipio de Timbío la firma del Pacto Territorial por la Transformación Territorial y la Consolidación de la Paz Total, también conocido como pacto social en Cauca, que busca proteger la diversidad étnica, natural y productiva del suroccidente colombiano. Este acuerdo interétnico, que vincula a comunidades del Cauca y el Valle del Cauca, prevé una inversión de 27,6 billones de pesos, financiados en buena parte mediante vigencias futuras y otros mecanismos de gestión pública.
Durante el encuentro, el mandatario recalcó que este pacto no solo debe verse como un acuerdo económico y político, sino también como un pacto social e interétnico que garantice la paz entre pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, mestizos y blancos que conviven en el departamento. “Quiero la paz entre los pueblos negros, indígenas, mestizos, blancos y de todos los colores en el Cauca. No podemos perder ese camino”, afirmó Petro frente a representantes de las comunidades y autoridades locales.
El presidente destacó que la diversidad cultural y biológica del Cauca es la mayor riqueza que posee el país. Recordó que en la sangre de sus habitantes conviven herencias genéticas de al menos 130 pueblos del mundo, muchos de los cuales ya desaparecieron en otras regiones, lo que convierte a esta zona en un patrimonio único para la humanidad. Además, resaltó que entre las islas de Malpelo y Gorgona se encuentra la mayor área de biodiversidad marina del planeta, un activo estratégico que vincula directamente al Cauca como cuna de riqueza ambiental y cultural.
Con este pacto, el Gobierno busca que las comunidades se apropien de su territorio y lo proyecten como una fuente de progreso y buen vivir. Petro insistió en que no se puede permitir que la riqueza natural y cultural de la región se pierda en medio de la violencia o la explotación indiscriminada. “No podemos matarnos entre nosotros, no podemos depredar la naturaleza. El pacto interétnico tiene que rescatar esa riqueza y ponerla como base del desarrollo y la dignidad de las familias”, dijo el mandatario.
Uno de los ejes del pacto está relacionado con la redistribución y aprovechamiento de la tierra. Según el presidente, gran parte del suelo caucano está acaparado por terratenientes que no son de la región y que lo mantienen improductivo. Esta situación, aseguró, explica por qué ciudades como Cali, Riohacha y Barranquilla presentan altos índices de crecimiento de la pobreza. La propuesta del pacto plantea que la tierra sea utilizada para la producción de alimentos, garantizando seguridad alimentaria y empleo en la región.
Otro de los puntos que llamó la atención fue la propuesta de avanzar en la agroindustrialización del cannabis en el norte del Cauca, como una alternativa viable para la paz y el desarrollo. Petro señaló que tanto la hoja de coca como el cannabis deben dejar de ser vistos únicamente desde el enfoque de persecución y criminalización, para convertirse en oportunidades de progreso económico y social.
El presidente explicó que la transformación del cannabis con fines medicinales, industriales y productivos podría convertirse en un motor de generación de empleo, ingresos dignos y oportunidades educativas para miles de familias campesinas de la región. “La industrialización del cannabis puede convertirse en motor de desarrollo económico, generando empleo y fortaleciendo el arraigo campesino”, subrayó.
En el mismo sentido, el pacto social en Cauca contempla un proceso integral que articula justicia social, protección ambiental y desarrollo económico. La idea es promover proyectos sostenibles que fortalezcan las economías locales, mejoren las condiciones de vida y contribuyan a la construcción de la paz total.
El enfoque interétnico del acuerdo reconoce a las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y mestizas como protagonistas de la transformación del territorio. Según el Gobierno, este pacto es un compromiso histórico para superar las fracturas sociales y la violencia que han marcado al Cauca durante décadas.
Organizaciones sociales, líderes comunitarios y representantes de distintos sectores valoraron positivamente el anuncio, asegurando que representa un paso importante hacia la consolidación de un modelo de desarrollo inclusivo. La expectativa es que los recursos previstos se traduzcan en obras de infraestructura, programas productivos, acceso a educación y salud, así como en medidas de protección ambiental.
Con esta iniciativa, el Cauca se perfila como un laboratorio social en el que la diversidad cultural y natural se convierten en pilares para el desarrollo. La apuesta, según el Gobierno, es transformar un territorio históricamente golpeado por el conflicto en un referente de reconciliación, inclusión y sostenibilidad.
Más allá de las cifras, el pacto social busca que el Cauca deje atrás la violencia y logre una integración real de sus comunidades. La propuesta del presidente Petro parte de reconocer que la paz no se construye solo con acuerdos de desarme, sino también con transformaciones estructurales en la tierra, la producción y la inclusión social.
El desafío ahora será implementar de manera efectiva los compromisos adquiridos en Timbío y garantizar que los recursos invertidos lleguen directamente a las comunidades. La consolidación de este pacto dependerá de la capacidad del Estado para coordinar esfuerzos, cumplir sus promesas y mantener un diálogo constante con la población.
El pacto social en Cauca, firmado el 11 de septiembre de 2025, marca un hito en la búsqueda de la paz total en Colombia. Al proteger la diversidad étnica y natural, redistribuir la tierra y apostar por la agroindustrialización del cannabis, el Gobierno nacional abre una nueva etapa para una región que durante décadas fue sinónimo de conflicto, pero que hoy se proyecta como un símbolo de esperanza y reconciliación.