Arturo Segovia
El jugador de fútbol colombiano Arturo Segovia, fue uno de los más emblemáticos defensores del equipo Millonarios.
A lo largo de su carrera como futbolista, Arturo jugo en Millonarios, en el Junior de Barranquilla y en la Selección Colombia, entre otros equipos colombianos.
Conozcamos un poco más sobre la vida y legado del deportista Arturo Segovia.
Antecedentes Familiares y Orígenes
Arturo Segovia nació en Soledad, Atlántico, una región con una rica tradición futbolera. Desde muy joven mostró una pasión natural por el balón, jugando en las calles y potreros del municipio.
Su madre, Edicta Pacheco, fue su primer gran apoyo. Ella, incluso, creó un equipo de barrio llamado Estudiantes para que su hijo pudiera jugar y desarrollarse futbolísticamente.
En contraste, su padre, también llamado Arturo, deseaba que se enfocara en los estudios, lo que generó tensiones familiares que no lograron frenar el sueño del joven lateral.
Vida Personal
Arturo Segovia es un hombre de costumbres sencillas. Se casó con Betty, a quien conoció en Ibagué durante su paso por Deportes Tolima, y con quien tuvo tres hijas: Jasbleidy, Betty y Karina.
A pesar de las dificultades económicas posteriores a su retiro, siempre priorizó el bienestar de su familia. Tras separarse de su esposa, se radicó en Fontibón, Bogotá, donde continúa colaborando con iniciativas juveniles en torno al fútbol.
Educación y Formación
Segovia no tuvo una formación futbolística formal. Como él mismo lo relató, “me formé en la calle”. Su educación académica fue limitada debido a su temprano compromiso con el deporte, aunque logró completar la secundaria.
Su escuela futbolística fueron los potreros, los torneos de barrio, y las enseñanzas familiares. Posteriormente, su tío Benancio Pacheco, lo incluyó en la Selección de Soledad, primer trampolín hacia su carrera profesional.
Carrera Profesional
El salto al profesionalismo llegó en 1962 con Deportes Tolima, que lo reclutó tras verlo destacar en partidos de selecciones locales. Allí, Segovia demostró su gran capacidad de adaptación. Jugó como volante, lateral, marcador y hasta delantero, debido a la escasez de jugadores en el equipo. Su rendimiento fue destacado: anotó 16 goles, cifra notable para un defensor.
En 1966 pasó al Júnior de Barranquilla, en donde coincidieron con varias estrellas brasileñas, entre ellas el legendario Garrincha. Arturo Segovia no solo compartió camerino con él, sino que también forjó una breve pero sincera amistad.
Su recuerdo de Garrincha es de un hombre humilde, alegre y lleno de enseñanzas. También en esta etapa fue convocado por El Cobo Zuluaga para disputar las eliminatorias al Mundial de México 1970 con la Selección Colombia.
Su etapa dorada llegó en 1972 cuando fue fichado por Millonarios FC, por petición del técnico Gabriel Ochoa Uribe. Tras superar problemas de peso y una lesión, Segovia se consolidó como lateral derecho titular del equipo. Con Millonarios ganó dos campeonatos nacionales: 1972 y 1978.
Su debut fue contra Nacional, donde marcó a su amigo Víctor Campaz. Desde entonces se convirtió en un referente defensivo de los 70 junto a figuras como Willington Ortiz y Alejandro Brand.
Arturo Segovia también tuvo una destacada participación en la Selección Colombia, siendo incluso capitán. Fue parte del equipo que quedó a un paso de clasificar al Mundial de Alemania 1974 y del que logró el subcampeonato en la Copa América 1975, perdiendo la final contra Perú.
Contribuciones y Legado
El legado de Arturo Segovia va más allá de los títulos. Es recordado por su:
- Versatilidad táctica: jugó en casi todas las posiciones del campo.
- Liderazgo: fue capitán y referente tanto en clubes como en la Selección.
- Ejemplo de superación: desde los potreros hasta el profesionalismo.
- Compromiso con la juventud: aún gestiona proyectos deportivos para niños en Fontibón.
Tabla de logros destacados
| Año | Equipo / Selección | Logro |
|---|---|---|
| 1972 | Millonarios | Campeón Nacional |
| 1975 | Selección Colombia | Subcampeón Copa América |
| 1978 | Millonarios | Campeón Nacional |
En la actualidad
Hoy, a sus 74 años, Arturo Segovia vive en el barrio El Recodo de Fontibón, en Bogotá. Camina a diario, interactúa con vecinos, y sigue vinculado al fútbol organizando torneos para niños y jóvenes. Pese a no contar con una pensión, no pierde su energía ni el amor por el deporte. Trabajó hasta hace poco como contratista en la Registraduría Nacional, y aunque el rebusque es constante, sigue tocando puertas para apoyar el talento emergente.
Segovia representa a toda una generación de futbolistas que, sin grandes contratos ni beneficios, jugaron por pasión y dejaron su aporte a la historia del fútbol colombiano.