Barranquilla es Moda brilló: la ciudad se consolida como epicentro creativo del Caribe
Con su sello caribeño, su energía vibrante y una puesta en escena que mezcló arte, tradición y elegancia, Barranquilla es Moda 2025 se consolidó como una de las plataformas creativas más importantes del país. Durante tres días de desfiles, música y talento, más de 6.800 asistentes disfrutaron de lo mejor del diseño local e internacional en escenarios emblemáticos como el Gran Malecón, La Troja y Puerto Mocho, reafirmando a Barranquilla como capital de la moda y la creatividad del Caribe colombiano.
Del 15 al 17 de octubre, la ciudad se transformó en una gran pasarela a cielo abierto con el desarrollo de nueve desfiles principales y una puesta en escena especial que integró a diseñadores locales, marcas emergentes y talentos consolidados de la industria nacional e internacional. La iniciativa, liderada por la Alcaldía de Barranquilla, tuvo como propósito visibilizar el talento local, dinamizar la economía y fortalecer el posicionamiento de la ciudad en el circuito de la moda latinoamericana.


Con un concepto que integró la moda, la cultura y la identidad barranquillera, el evento se destacó por su capacidad de proyectar una visión moderna y sostenible de la industria creativa, al tiempo que honró las raíces y expresiones culturales del Caribe. La edición 2025 de Barranquilla es Moda fue también una vitrina para los artesanos, zapateros, confeccionistas y talleres locales, que encontraron en este escenario una oportunidad para reactivar sus negocios y ampliar sus redes comerciales.
Los desfiles no solo se vivieron como espectáculos de moda, sino como experiencias sensoriales que mezclaron música, color, texturas y emociones. Cada pasarela fue una historia distinta, una invitación a redescubrir la esencia barranquillera desde la mirada del diseño.
El evento fue un homenaje al talento femenino y a las tradiciones del Caribe. Diseñadoras como Carmen Belissa Martínez, con su propuesta Alas del Mar, rindieron tributo al paisaje costero de Puerto Mocho con piezas veraniegas en tonos arena, azul y dorado. Su trabajo, desarrollado junto a su hija Valerie Castillo, fue un ejemplo de cómo la herencia familiar y la creatividad pueden converger para dar vida a colecciones únicas.
Otro momento inolvidable fue el desfile Noche en el Trópico, una muestra colaborativa en La Troja, el templo de la salsa barranquillera. Aquí convergieron las marcas Anthias de Marco Emiliani, Paula Jassir, EFECÉ, Laura Cepeda, Atalí Jewelry, Pietre Perline y Artesanías del Atlántico, en una puesta en escena que mezcló brillo, ritmo y color. La fusión de texturas y estampados tropicales convirtió el emblemático escenario en una fiesta de moda y cultura.
La reconocida diseñadora Beatriz Camacho presentó su colección Marea, inspirada en el movimiento del mar. Sus siluetas fluidas y textiles ligeros reflejaron la elegancia natural del Caribe. Por su parte, Adriana Fernández y su hija Antonia Porto cautivaron con Terra, una propuesta que rinde homenaje a las raíces y a los colores de la tierra, destacándose por el uso de materiales sostenibles como el lino y el algodón.
La diseñadora Adriana Butrón, directora creativa de BiancaMar, presentó su colección Sonder, pensada para mujeres que viven en un verano eterno. Entre lentejuelas, lino y mostacillas, demostró cómo el brillo puede combinarse con la frescura y la naturalidad del diseño tropical.
El invitado internacional, Efraín Mogollón, deslumbró con su colección La Guaricha, que fusionó moda urbana, volúmenes atrevidos y texturas contrastantes. Su colaboración con la barranquillera Flor Chaparro de EFECÉ fue aplaudida por el público, reafirmando el potencial de las alianzas regionales en la moda latinoamericana.
Entre las propuestas más aclamadas se destacó Érika Quizena, quien celebró sus diez años de trayectoria con Essenza, una colección de alta costura elaborada totalmente a mano durante seis meses. Su trabajo, lleno de detalles y simbolismo, rindió homenaje a su herencia libanesa y a la tradición artesanal del lujo.
María José Lazcano, directora creativa de LAVI, sorprendió con Hamptons, una colección que convierte el arte en moda. Cada prenda parte de una obra pictórica original creada por la diseñadora, con una estética colorida, moderna y profundamente alegre.
Por su parte, Mar de Lua, bajo la dirección de Carolina Díazgranados, presentó Caribea, una colección resort que evoca la calma y sofisticación del Caribe. Con esta propuesta, reafirmó a Barranquilla como epicentro de la moda resort y de playa en Colombia.
El cierre del evento estuvo a cargo de Lina Cantillo, ícono del diseño masculino en Colombia, quien sorprendió al presentar su primera incursión en la moda femenina con su colección Barrio Abajo. Con una paleta totalmente negra y detalles urbanos, reinterpretó la esencia barranquillera con elegancia contemporánea. Su pasarela final, al ritmo de La Guacherna, fue una celebración del talento local y del espíritu alegre que caracteriza a la ciudad.
Durante el evento, la primera dama de Barranquilla, Katia Nule de Char, y la gerente de Proyectos Especiales, Madelaine Certain, entregaron reconocimientos a los diseñadores participantes, destacando su aporte a la economía creativa y al posicionamiento de Barranquilla como ciudad de moda.
El impacto económico de Barranquilla es Moda se reflejó en la activación de la cadena de valor del sector: proveedores textiles, talleres de confección, joyeros, zapateros, hoteleros y transportadores se beneficiaron directamente. Además, la visibilidad nacional e internacional del evento atrajo prensa especializada y turistas interesados en conocer la oferta creativa de la ciudad.
Con este éxito, Barranquilla fortalece su proyección como destino de eventos de talla internacional y ratifica su compromiso con las industrias culturales y creativas, pilares del desarrollo económico sostenible. El evento también reafirmó la visión de la Alcaldía Distrital de posicionar a la moda como motor de crecimiento y como un puente entre la tradición, la innovación y la inclusión.