El presidente Gustavo Petro, aseguró que la tierra del Cauca y Valle del Cauca debe ser para la producción de alimentos por las familias campesinas.
El presidente Gustavo Petro propuso la construcción de un pacto interétnico en el Cauca, con participación de todas las comunidades de la región e incluso del Valle del Cauca, para proteger la diversidad cultural y natural del territorio, y evitar conflictos internos como los que desintegraron a la antigua Yugoslavia.
El anuncio lo hizo durante la firma del Pacto Territorial por la Transformación Territorial y la consolidación de la Paz Total, realizada en Timbío (Cauca), donde insistió en que esta zona del país debe convertirse en ejemplo de convivencia y reconciliación.
“Aquí firmamos un pacto social, que tiene que ser visto también como un pacto interétnico: quiero la paz entre los pueblos negros, indígenas, mestizos, blancos y de todos los colores en el Cauca. No podemos perder ese camino”, declaró el jefe de Estado, subrayando que la diversidad debe asumirse como riqueza y no como motivo de división.
El presidente señaló que el país guarda un tesoro genético invaluable, pues en la sangre de sus habitantes habitan los rastros de al menos 130 pueblos del mundo, muchos de los cuales ya no existen en otras regiones. “Con técnicas científicas ahora buscan en nuestra sangre descubrir la genética de 130 pueblos del mundo: están en nuestras venas, y muchos de esos pueblos ya no se encuentran en otros lugares del planeta”, explicó.
Además, resaltó la importancia del Cauca como cuna de biodiversidad. Recordó que entre las islas de Malpelo y La Gorgona, ambas pertenecientes a Colombia, se encuentra “la zona de biodiversidad marina más grande del planeta”, lo que constituye un activo estratégico global. “¡Es nuestra riqueza!”, enfatizó Petro.
En su discurso, hizo un llamado a que los colombianos se apropien de esa riqueza natural y cultural: “No podemos matarnos entre nosotros, no podemos depredar la naturaleza. Por tanto, el pacto interétnico tiene que rescatar esa riqueza de la diversidad y ponerla como fuente del progreso, del buen vivir de las comunidades, de la gente y de las familias”.
El mandatario aseguró que el pacto interétnico debe centrarse en cuatro elementos fundamentales: agua, tierra, cultura y conocimiento. “Tierra para el pueblo caucano, mar para el pueblo caucano, conocimiento para el pueblo caucano. El pacto que estamos firmando tiene que ver con esto”, puntualizó.
También cuestionó la actual concentración de tierras en el Cauca en manos de “unos señores que no son caucanos”, lo que, según dijo, ha impedido que las tierras sean productivas y generen seguridad alimentaria. Vinculó este fenómeno al crecimiento de la pobreza en varias ciudades del país: “Hoy la tierra en el Cauca está acaparada y no produce alimentos. Por eso Cali, junto a Riohacha y Barranquilla, son las tres grandes ciudades donde más crece la pobreza en Colombia”.
En esa línea, criticó el uso extensivo de la tierra para monocultivos de caña destinados a producir etanol. “Si no hay acceso a la tierra, al uso de la tierra del pueblo caucano, del Gran Cauca y Vallecaucano, el valle geográfico del río Cauca tiene que cambiar su paisaje. No puede ser un desierto de caña que se usa para el etanol, que es comida del carro, no de la gente. Eso no puede ser”, recalcó.
El presidente advirtió que el pacto interétnico no puede limitarse a la firma de acuerdos, sino que debe traducirse en cambios concretos en el modelo de desarrollo regional, con más tierra productiva para las comunidades, una gestión sostenible del agua y el fortalecimiento de la cultura como eje de unidad.
En ese contexto, subrayó que la biodiversidad y la diversidad étnica del Cauca deben convertirse en motores del “buen vivir”, una visión que busca superar la pobreza y garantizar dignidad a las familias rurales y urbanas de la región.
Petro también advirtió sobre los riesgos de ignorar estas realidades. Al comparar la situación con el caso de la exYugoslavia, recordó que la falta de acuerdos interétnicos derivó en una guerra devastadora. “El Cauca no puede repetir esa historia”, dijo, al tiempo que instó a las comunidades a construir un pacto que reconozca las diferencias y garantice la convivencia pacífica.
Finalmente, aseguró que el pacto interétnico debe ser entendido como un compromiso colectivo para proteger la vida, la tierra y el agua, y como una ruta para transformar el Cauca en un territorio de paz, equidad y sostenibilidad.