Petro critica descertificación de Colombia por EE UU
El presidente Gustavo Petro calificó como injusta e ineficaz la reciente descertificación de Colombia por parte de Estados Unidos en la lucha antidrogas, asegurando que la reducción de cultivos de coca no depende de fumigaciones con glifosato desde aviones, sino de disminuir la demanda de cocaína en Estados Unidos y Europa. La decisión fue anunciada por el Departamento de Estado estadounidense dentro de la “Determinación Presidencial sobre Países de Tránsito Importante de Drogas o de Producción Importante de Drogas Ilícitas para el Año Fiscal 2026”, en la que Colombia aparece junto a Afganistán, Bolivia, Birmania y Venezuela.
Durante el Consejo de Ministros, celebrado en la Casa de Nariño, Petro enfatizó que la política antidrogas de EE. UU. ha fallado históricamente al centrarse en la fumigación forzada y la erradicación directa de los cultivos, ignorando los factores de demanda internacional. “Para que disminuyan los cultivos de hoja de coca no es necesario glifosato tirado desde avionetas, sino reducción de la demanda en EE. UU. y Europa”, indicó el mandatario, quien aseguró que con esta descertificación se termina la dependencia unilateral de Colombia hacia Estados Unidos.
El gobierno colombiano defiende que, a pesar de la descertificación, los esfuerzos contra el narcotráfico han sido significativos. Según el general Carlos Fernando Triana Beltrán, director de la Policía Nacional, en el primer semestre de 2025 se incautaron 600 toneladas de cocaína, un aumento del 20 % frente al mismo periodo del año anterior. En 2024, las incautaciones alcanzaron un récord de 889 toneladas, cifra histórica a nivel mundial. Este esfuerzo involucró a 186.000 policías y más de 300.000 miembros de las Fuerzas Militares desplegados en selvas, montañas, ríos, carreteras y fronteras. Sin embargo, en estas operaciones fallecieron 107 integrantes de la fuerza pública, incluidos 79 policías.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reforzó estos datos en una entrevista con The New York Times, destacando que entre enero y septiembre de 2025 se incrementaron en 8 % las incautaciones de cocaína, en 21 % la destrucción de laboratorios clandestinos y se abatieron a 3.200 miembros de grupos ilegales, un 17 % más que el año anterior. Sánchez afirmó: “Colombia ha hecho todo lo necesario y todo lo que está a su alcance para combatir el narcotráfico”.
La postura del gobierno estadounidense ha sido criticada por funcionarios y exmandatarios colombianos. El embajador de Colombia en Washington, Daniel García-Peña, calificó la descertificación como injusta y perjudicial tanto para Colombia como para Estados Unidos, beneficiando únicamente a los narcotraficantes. Por su parte, el expresidente Ernesto Samper aseguró que la medida es ilegal, política y regresiva, ya que afecta desproporcionadamente a campesinos e indígenas involucrados en cultivos ilícitos, mientras que los consumidores internacionales de drogas no asumen responsabilidad alguna.
El gobierno de Petro ha implementado una política antidrogas innovadora, anunciada en octubre de 2023 en El Tambo, Cauca, que combina acciones de combate al narcotráfico con apoyo a las comunidades productoras de hoja de coca. La estrategia se organiza en dos pilares: Oxígeno y Asfixia, con un enfoque integral que busca sustituir economías ilícitas por legales, promover el desarrollo territorial y ofrecer alternativas sostenibles a los campesinos. Esta visión se diferencia del modelo prohibicionista y represivo que ha predominado desde 1971, priorizando la transformación económica y social de los territorios afectados.
Gloria Miranda Espitia, directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, explicó que la estrategia va más allá de reemplazar una planta por otra. “Se busca apoyar al campesino desde la producción hasta la comercialización, promoviendo productos con valor agregado y fortaleciendo la infraestructura necesaria, como plantas de transformación, secaderos y centros de acopio. Además, la sustitución se inserta dentro de la transformación de los territorios, generando un impacto sostenible y socialmente equitativo”, afirmó. La meta del gobierno para 2025 es intervenir 20.000 hectáreas en zonas como el Catatumbo y el Cañón del Micay, promoviendo la transición hacia economías legales y el desarrollo rural.
El debate sobre la descertificación de Colombia pone en evidencia la tensión entre la política antidrogas estadounidense y los enfoques locales de lucha contra el narcotráfico. Mientras la administración Petro apuesta por un modelo integral y basado en la reducción de la demanda, la política histórica de EE. UU. se ha centrado en sanciones unilaterales y fumigaciones aéreas, generando críticas sobre su eficacia y justicia.
En conclusión, la descertificación de Colombia por EE. UU. reabre el debate internacional sobre los métodos más efectivos y humanos para combatir el narcotráfico, destacando la necesidad de equilibrar la lucha contra los cultivos ilícitos con la protección de las comunidades productoras, la promoción de economías legales y la cooperación internacional basada en la reducción de la demanda de drogas. El gobierno colombiano reafirma su compromiso con la seguridad, la legalidad y la transformación territorial como pilares de su política antidrogas.