Mortalidad infantil por desnutrición cayó más del 50% en Colombia
La mortalidad infantil por desnutrición en Colombia registró una reducción superior al 50 % durante el actual Gobierno nacional, de acuerdo con cifras oficiales consolidadas a partir de los reportes del Sistema de Vigilancia en Salud Pública, Sivigila. Los datos evidencian una caída sostenida tanto en el número de muertes como en la tasa de mortalidad en menores de cinco años entre 2022 y la semana epidemiológica 49 de 2025.
Según la información oficial, los casos de muertes por desnutrición en niños menores de cinco años pasaron de 406 en el año 2022 a 150 en la semana 49 de 2025. Esta disminución representa uno de los descensos más significativos registrados en los últimos años en materia de salud infantil y nutrición, en un contexto marcado por profundas brechas sociales y territoriales.
El comportamiento de la tasa de mortalidad infantil por desnutrición también mostró una reducción notable durante el mismo periodo. En 2022, la tasa se ubicaba en 10,78, mientras que para la semana 49 de 2025 descendió a 4,07. Este indicador refleja una mejora sustancial en la atención, detección temprana y tratamiento de los casos de desnutrición en la primera infancia.
La comparación entre administraciones permite dimensionar el alcance de esta reducción. Durante el cuatrienio anterior, las cifras reportaban 395 muertes por desnutrición en menores de cinco años en 2018, mientras que para el cierre del periodo analizado en 2025 el número se ubicó en 150. De igual forma, la tasa de mortalidad pasó de 10,37 en 2018 a 4,07 en 2025, consolidando una tendencia descendente en ambos indicadores.
Estos resultados fueron destacados por el presidente de la República a través de un mensaje público en el que compartió una gráfica con los datos consolidados, señalando que la mortalidad infantil por desnutrición se redujo a menos de la mitad frente a los niveles registrados en 2018 y 2022. El mandatario atribuyó parte de este comportamiento a las estrategias implementadas desde el Gobierno nacional para fortalecer la atención primaria en salud y la presencia institucional en los territorios más vulnerables.
Uno de los pilares señalados dentro de esta estrategia ha sido la implementación y expansión de los Equipos Básicos de Salud, una política orientada a llevar atención médica, nutricional y psicosocial directamente a las comunidades. Estos equipos han enfocado su labor en zonas rurales, áreas dispersas y sectores urbanos con altos índices de pobreza, donde históricamente se han concentrado los mayores niveles de desnutrición infantil.
De acuerdo con la información entregada por el Ejecutivo, los Equipos Básicos de Salud realizan visitas casa a casa para identificar de manera temprana casos de desnutrición, articulando acciones con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para garantizar el acceso a programas de nutrición y atención integral. Esta estrategia ha permitido mejorar la detección oportuna y reducir la progresión de cuadros severos que ponen en riesgo la vida de los menores.
El enfoque integral de estos equipos no se limita únicamente a la atención nutricional. En los territorios priorizados también se brinda acompañamiento en salud mental, con la participación de profesionales en psicología y otras disciplinas, con el objetivo de abordar factores asociados a la vulnerabilidad social que inciden en el estado nutricional de los niños y niñas.
Según los datos oficiales, cerca de 90.000 profesionales de la salud, entre médicos, enfermeras y personal especializado, hacen parte de esta estrategia, muchos de los cuales no se encontraban vinculados previamente al sistema. La ampliación de esta fuerza laboral ha sido presentada como un componente clave para fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud en las regiones con mayores necesidades.
El descenso en las cifras de mortalidad infantil por desnutrición se da en un contexto en el que el país continúa enfrentando desafíos estructurales relacionados con el acceso a alimentos, la pobreza multidimensional y las condiciones sanitarias en diversas zonas del territorio nacional. No obstante, los indicadores muestran una mejora sostenida en los resultados durante los últimos tres años.
Los reportes del Sivigila permiten identificar que la reducción no ha sido homogénea en todas las regiones, pero sí evidencia avances significativos en departamentos históricamente afectados por altos índices de desnutrición infantil. La información recopilada por este sistema es clave para orientar las decisiones de política pública y focalizar las intervenciones en los municipios con mayor riesgo.
En el debate público, estas cifras han sido utilizadas para contrastar los resultados de los distintos gobiernos en materia de salud infantil. El presidente de la República respondió recientemente a señalamientos del exministro de Salud del gobierno anterior, resaltando la reducción de la tasa de mortalidad infantil por desnutrición frente a los indicadores registrados en 2018 y 2022.
La disminución de las muertes por desnutrición en menores de cinco años es uno de los indicadores más sensibles en salud pública, ya que refleja de manera directa las condiciones de vida, el acceso a servicios básicos y la efectividad de las políticas de atención a la primera infancia. En Colombia, este indicador ha sido históricamente utilizado para medir el impacto de las estrategias de reducción de la pobreza y fortalecimiento del sistema de salud.
El seguimiento permanente a estos datos continuará siendo clave para evaluar la sostenibilidad de los avances registrados y para identificar nuevas acciones que permitan cerrar brechas entre regiones. Mientras tanto, las cifras consolidadas hasta la semana 49 de 2025 muestran una reducción significativa en la mortalidad infantil por desnutrición, marcando un punto relevante en la evolución de este indicador en el país.