MinCiencias pide reinvertir US$18 millones de Colfuturo
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación solicitó formalmente a Colfuturo la reinversión de 18 millones de dólares que actualmente permanecen en cuentas bancarias y fiducias, con el objetivo de destinarlos a la formación de nuevos doctorantes en el país. El llamado se enmarca en la transformación estructural de la política de formación de alto nivel en Colombia, orientada a reducir brechas históricas en el acceso a la educación avanzada.
La ministra de Ciencia, Yesenia Olaya Requene, explicó que desde la cartera se ha invitado a Colfuturo a presentar propuestas concretas para reinvertir estos recursos, los cuales provienen de reintegros y rendimientos financieros del programa Crédito Beca. Según indicó, hasta el momento no se ha recibido respuesta por parte de la entidad privada frente a esta solicitud.
De acuerdo con la información financiera revisada por el Ministerio, los 18 millones de dólares corresponden a recursos públicos que se encuentran inmovilizados en instrumentos financieros a nombre de Colfuturo. La posición del Gobierno es que estos fondos deben estar al servicio de los estudiantes y del sistema educativo nacional, y no permanecer sin ejecución en cuentas bancarias o fiducias.
Desde MinCiencias se ha precisado que una parte de estos recursos está destinada a cubrir compromisos adquiridos con estudiantes activos del programa Crédito Beca, pero que existe un saldo disponible que puede ser objeto de nuevas decisiones de política pública. En este contexto, la cartera busca que dichos recursos permitan ampliar la cobertura de la formación doctoral y fortalecer las capacidades científicas del país.
La ministra Olaya señaló que el Gobierno ha cumplido con todos los compromisos financieros heredados y que la transformación del modelo de formación avanzada apunta a maximizar el impacto social, territorial y científico de los recursos públicos. Este replanteamiento responde a la necesidad de corregir un esquema que durante años presentó limitaciones estructurales en términos de equidad y cobertura.
Durante casi dos décadas, la política de formación de alto nivel en Colombia estuvo marcada por un modelo concentrado territorialmente, con baja participación de poblaciones étnicas, rurales y de regiones históricamente excluidas. A esto se sumó una clara predominancia de programas de maestría frente a la formación doctoral, lo que limitó el desarrollo de capacidades científicas de largo plazo.
El esquema anterior estuvo sustentado en el Conpes 3862, vigente entre 2016 y 2025, que comprometió cerca de 698.246 millones de pesos con un único operador privado. Este modelo dejó recursos legal y presupuestalmente comprometidos hasta 2025, situación que fue asumida y respetada por el actual Gobierno, garantizando la continuidad de todas las cohortes y el giro oportuno de los recursos.
Sin embargo, las cifras oficiales evidenciaron profundas desigualdades. En 19 años de operación del programa, solo el 0,98 por ciento de los beneficiarios perteneció a población afrodescendiente y apenas el 0,24 por ciento a población indígena. Además, más del 50 por ciento de los apoyos se concentraron en tres departamentos del país y solo alrededor del 7 por ciento correspondieron a formación doctoral.
Frente a este panorama, el Gobierno del Cambio decidió replantear la política de formación avanzada, concibiendo la formación doctoral no como un privilegio individual, sino como una inversión pública estratégica para el desarrollo nacional. Bajo esta visión, desde 2023 se implementó un Modelo Integral de Formación de Alto Nivel financiado directamente por el Estado.
Este nuevo modelo incorpora un enfoque territorial, étnico, de género y socioeconómico, y se articula con las prioridades nacionales de desarrollo científico y tecnológico. Entre sus principales características se destaca el otorgamiento de becas doctorales sin endeudamiento, sin codeudores y con financiación completa, así como la descentralización de los apoyos y la inclusión de mecanismos de inserción laboral posdoctoral.
La estrategia de MinCiencias ha permitido un impacto territorial más equilibrado. El 54 por ciento de los apoyos otorgados se ha destinado a departamentos con menores oportunidades históricas, entre ellos Cauca, Córdoba, Bolívar, Valle del Cauca, Sucre, Nariño y Chocó. Esta distribución busca fortalecer la producción de conocimiento desde las regiones y reducir la concentración de la formación avanzada en pocos territorios.
Los resultados iniciales del nuevo modelo ya son visibles. La Convocatoria 933 de 2023, con una inversión de 119.000 millones de pesos y desarrollada en alianza con el Icetex, benefició a 309 personas en todo el país. Cada beneficiario recibió financiación completa de hasta 388 millones de pesos, cubriendo matrícula, sostenimiento y proyectos de investigación.
En esta convocatoria, el 85 por ciento de los beneficiarios fueron mujeres y 124 pertenecieron a grupos étnicos, lo que refleja un cambio significativo en el acceso a la formación doctoral y una mayor inclusión de poblaciones históricamente subrepresentadas en el sistema científico nacional.
Adicionalmente, la Convocatoria de Maestrías del Pacífico respondió a una apuesta de justicia territorial al beneficiar a 75 personas, en su mayoría mujeres y población afrodescendiente. Esta iniciativa llevó la formación avanzada a territorios que tradicionalmente habían estado excluidos de este tipo de oportunidades académicas.
Desde el Ministerio de Ciencia se ha insistido en que estas acciones demuestran que el conocimiento también se construye desde las regiones y que la ciencia puede convertirse en un motor efectivo de equidad y desarrollo territorial. En este sentido, la reinversión de los 18 millones de dólares en poder de Colfuturo es vista como una oportunidad para ampliar el alcance de estas políticas.
El Gobierno avanza paralelamente en la consolidación de un nuevo documento Conpes de formación de alto nivel, que busca dar sostenibilidad y coherencia interinstitucional a esta transformación. Este instrumento pretende establecer una visión de largo plazo para la formación avanzada, basada en evidencia y orientada a que la ciencia no reproduzca desigualdades, sino que contribuya al desarrollo y a la soberanía científica del país.