“El latir de la energía”: programa solar que transforma la vida de 313 familias en Cesar, Antioquia y Magdalena
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Minas y Energía y el Ipse (Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas), lanzó el programa “El latir de la energía”, una iniciativa que marca un hito en la transición energética justa en Colombia, beneficiando directamente a 313 familias de los departamentos de Antioquia, Cesar y Magdalena.
El proyecto, que forma parte de la estrategia Colombia Solar, tiene como propósito garantizar el acceso continuo a energía limpia y sostenible a comunidades campesinas, rurales e indígenas que por décadas han vivido en la oscuridad, sin acceso al sistema eléctrico nacional.
La inversión total asciende a $9.904 millones de pesos, recursos destinados a la instalación de Sistemas Solares Individuales Fotovoltaicos en los municipios de Murindó (Antioquia), Astrea (Cesar) y Pijiño del Carmen y Puebloviejo (Magdalena). Estos equipos permitirán a las familias de estratos 1 y 2 contar con servicio de energía eléctrica durante las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, destacó que este proyecto simboliza la llegada de la esperanza a territorios históricamente olvidados. “Colombia Solar llega a los lugares más apartados del país, a las familias más necesitadas. Por primera vez más de 300 hogares de Antioquia, Cesar y Magdalena tendrán energía todo el tiempo. Esta noticia nos llena de orgullo porque representa el futuro de una Colombia limpia y equitativa”, expresó el funcionario durante la presentación del programa.
“El latir de la energía” no solo ilumina hogares, sino que también impulsa la productividad, la seguridad y la conectividad digital en las regiones. Cada sistema solar instalado tiene una potencia de 1,1 kWp por vivienda, suficiente para el funcionamiento de electrodomésticos básicos, refrigeración de alimentos y medicamentos, iluminación nocturna y el uso de herramientas eléctricas que fortalecen las actividades productivas rurales.
En conjunto, los sistemas instalados generarán 645 MW anuales, contribuyendo además a la reducción de 57.323.880 toneladas de dióxido de carbono (CO₂), lo que equivale a la siembra de más de 286.000 árboles cada año, según el Ministerio de Minas y Energía.
La ejecución del programa también ha sido un motor de empleo y desarrollo local. En total, se generaron 700 empleos directos e indirectos, dinamizando la economía de las zonas rurales y fortaleciendo las capacidades técnicas en energías renovables dentro de las comunidades beneficiadas.
Energía limpia para comunidades históricamente olvidadas
En el municipio de Murindó (Antioquia), clasificado como territorio PDET en el Urabá antioqueño, 35 familias fueron beneficiadas con sistemas solares que garantizan energía continua. La inversión en esta localidad alcanzó los $1.107 millones, con una capacidad instalada anual de 47,22 MW y una reducción estimada de 4.198 toneladas de CO₂. Este proyecto refuerza la autonomía energética de comunidades étnicas que históricamente habían dependido de plantas diésel o fuentes precarias de energía.
En el municipio de Astrea (Cesar), ubicado en el corazón del Caribe seco, 47 familias rurales cuentan ahora con energía limpia gracias a una inversión de $1.486 millones. La implementación generó 10 empleos directos y 15 indirectos, alcanzando una capacidad anual instalada de 98,13 MW y una disminución de 8.724 toneladas de CO₂.
Por su parte, el municipio de Pijiño del Carmen (Magdalena) recibió una inversión de $3.892 millones, beneficiando a 123 hogares rurales del sur del departamento. Este proyecto generó 25 empleos locales y alcanzó una capacidad instalada de 256,8 MW, evitando la emisión de 22.831 toneladas de CO₂ al año.
Finalmente, en Puebloviejo (Magdalena), un municipio ribereño del norte del departamento, 108 familias fueron favorecidas con sistemas solares que transforman su cotidianidad. Con una inversión de $3.417 millones, se generaron 25 empleos adicionales y se alcanzó una capacidad anual instalada de 242,83 MW, evitando la emisión de 21.589 toneladas de CO₂.
El ministro Edwin Palma Egea resaltó que el programa “El latir de la energía” es una prueba tangible del compromiso del Gobierno con una transición energética justa y sostenible, donde la equidad y la inclusión social son ejes fundamentales. “Seguimos iluminando los territorios de Antioquia, Cesar y Magdalena, donde la esperanza nunca se apaga. Cada conexión transforma vidas y demuestra que con dignidad también se cumple”, afirmó.
A su vez, Danny Ramírez, director del Ipse, indicó que esta iniciativa “reafirma el compromiso de la entidad con la sostenibilidad, la equidad y el desarrollo rural, impulsando una Colombia más limpia, justa y con energía para todos”.
Energía para el desarrollo y la justicia social
“El latir de la energía” se suma a otras estrategias del Gobierno Petro que promueven el uso de energías renovables en zonas no interconectadas, donde más de 400.000 familias aún carecen de un servicio eléctrico estable. Según el Ministerio de Minas y Energía, programas como este están diseñados para reducir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la calidad de vida en comunidades apartadas y fortalecer la seguridad energética nacional.
El proyecto también se alinea con los compromisos internacionales de Colombia en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y con la agenda de sostenibilidad establecida por el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
Con “El latir de la energía”, el país da un nuevo paso hacia una Colombia más verde, equitativa y conectada, donde la energía solar no solo representa un servicio público, sino un símbolo de progreso, dignidad y justicia social.