Senado avanza en proyecto de restauración ecológica de la Ciénaga de Santa Marta
La Ciénaga Grande de Santa Marta, el complejo lagunar más importante del Caribe colombiano y patrimonio de la humanidad, se acerca a un proceso de restauración ecológica que podría marcar un antes y un después en la relación entre la comunidad, la pesca artesanal y el medio ambiente. La Comisión Quinta del Senado aprobó un proyecto de ley que busca declararla zona de interés ambiental, turístico y ecológico, reconociendo además su potencial pesquero como motor económico de miles de familias.
El debate legislativo no solo abrió la puerta a recursos destinados a la recuperación del ecosistema, sino también a la dignificación de la vida de los pescadores que dependen de esta fuente hídrica para sobrevivir. Para los congresistas que lideran la iniciativa, la Ciénaga Grande de Santa Marta atraviesa una crisis ecológica que exige acciones inmediatas y coordinadas entre las instituciones nacionales, las autoridades regionales y las comunidades locales.
El senador Didier Lobo Chinchilla, del partido Cambio Radical y uno de los autores del proyecto, fue claro en señalar que el objetivo central es rescatar la laguna y protegerla de amenazas que ponen en riesgo tanto la biodiversidad como la economía de la región. “Con esta ley se busca la protección integral de la Ciénaga Grande de Santa Marta, que hoy enfrenta serios problemas como la expansión de malezas enraizadas que están afectando directamente la actividad pesquera”, expresó.
La Ciénaga Grande de Santa Marta ha sido durante décadas el principal sustento de comunidades pesqueras de Magdalena y Atlántico. Sin embargo, el ecosistema se encuentra en estado crítico por factores como la deforestación de manglares, la contaminación por vertimientos, la sedimentación y el desvío de ríos que históricamente desembocaban en el complejo lagunar.
Estudios del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) han advertido que la reducción del flujo de agua dulce ha generado salinización y pérdida de hábitat para especies nativas. A esto se suma la introducción de plantas invasoras que limitan la oxigenación del agua, poniendo en riesgo peces, crustáceos y aves migratorias.
La senadora Isabel Cristina Zuleta, del Pacto Histórico, insistió en que el problema no puede abordarse solo con medidas superficiales. “El ecosistema está en riesgo de colapso. Las plantas introducidas y el desvío de los tres ríos principales que alimentaban la Ciénaga deben analizarse como causas estructurales. Si no se corrigen, cualquier proceso de restauración será insuficiente”, afirmó.
Además de la actividad pesquera, el proyecto aprobado en el Senado contempla fortalecer el turismo ecológico en la Ciénaga Grande de Santa Marta como estrategia de desarrollo sostenible. La región, reconocida por su riqueza natural y cultural, podría convertirse en un destino turístico de talla mundial si logra recuperar su equilibrio ambiental.
La iniciativa propone destinar recursos no solo a la protección del ecosistema, sino también a proyectos comunitarios que garanticen ingresos alternativos a los habitantes. “El turismo puede ser un aliado, siempre que se implemente de manera responsable y respetuosa con el entorno”, sostuvo el senador Didier Lobo.
La senadora Yenny Rozo, del Centro Democrático, complementó la discusión proponiendo que el Congreso sesione más en las regiones. Según ella, conocer de primera mano la realidad de los ecosistemas permitirá legislar con mayor pertinencia y diseñar soluciones aplicables a territorios similares.
La Ciénaga Grande de Santa Marta no es solo un cuerpo de agua de gran extensión. Fue declarada Reserva de la Biosfera y Humedal Ramsar por su importancia ecológica a nivel mundial. Alberga manglares, lagunas interconectadas y fauna única que la convierten en un tesoro ambiental. Sin embargo, organismos internacionales como la Unesco han emitido alertas por el deterioro del ecosistema, llegando a incluirla en la lista de humedales en riesgo.
Según expertos en biología marina, la restauración no solo beneficiaría a Colombia, sino que también contribuiría a la lucha global contra el cambio climático, al recuperar un ecosistema clave para la captura de carbono.
Para los habitantes ribereños, la aprobación de este proyecto representa una esperanza largamente esperada. Miles de familias que han visto disminuir sus ingresos por la reducción de la pesca podrían encontrar en la restauración de la Ciénaga Grande de Santa Marta un renacer económico y cultural.
Organizaciones locales han insistido en que las políticas públicas deben ir de la mano con programas de capacitación, fortalecimiento de la pesca artesanal y alternativas productivas que eviten el abandono del territorio por parte de las nuevas generaciones.
“Si la Ciénaga muere, muere también nuestra historia y nuestra forma de vida”, declaró recientemente un líder comunitario en Pueblo Viejo, una de las localidades más afectadas por el deterioro ambiental.
Aunque el proyecto ya fue aprobado en la Comisión Quinta, todavía debe surtir otros debates en el Senado y la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley. Los legisladores esperan que, de mantenerse el ritmo, pueda ser sancionado en el próximo semestre y se traduzca en un plan de acción con financiación garantizada.
“Este es un paso histórico, porque por primera vez se plantea una visión integral de la Ciénaga Grande de Santa Marta como eje ambiental, turístico y económico. No podemos permitir que siga en el olvido”, afirmó el senador Didier Lobo durante la sesión.
De ser aprobado, el proyecto consolidará un marco legal que permitirá articular esfuerzos entre el Gobierno nacional, las autoridades locales, la academia y las comunidades, con el fin de salvar uno de los ecosistemas más valiosos del país.
La restauración de la Ciénaga Grande de Santa Marta no es solo una cuestión ambiental, sino también social, cultural y económica. Para los expertos, lo que está en juego es la posibilidad de garantizar un futuro sostenible para las generaciones que habitan el Caribe colombiano.
En medio de un contexto global de crisis climática, la decisión del Congreso colombiano podría convertirse en ejemplo para otros países de la región que enfrentan problemas similares con sus humedales.
La expectativa ahora está puesta en que las siguientes discusiones legislativas avancen con rapidez y que, finalmente, la Ciénaga sea reconocida y protegida como se merece: un santuario natural, motor económico y patrimonio de todos los colombianos.