Revocatoria de visa a Petro: presidente acusa a EE. UU. de violar el derecho internacional
El presidente Gustavo Petro regresó a Bogotá tras participar en la Asamblea General de la ONU en Nueva York y confirmó la revocatoria de su visa por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, calificando la decisión como una ruptura del derecho internacional y una vulneración de las reglas de inmunidad que protegen a mandatarios que asisten a la Asamblea. La revocatoria de visa se produce en medio de la intensa agenda del mandatario en la ONU, donde impulsó iniciativas relacionadas con Palestina, propuso la creación de un cuerpo internacional de paz y sostuvo diálogos bilaterales con líderes y representantes internacionales.
Llegó a Bogotá. Ya no tengo visa para viajar a EEUU. No me importa. No necesito Visa sino ESTA, por que no solo soy ciudadano colombiano sino ciudadano europeo, y en realidad me considero una persona libre en el mundo.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 27, 2025
La humanidad debe ser libre en todo el mundo. Tenemos el…
A su llegada al país, el jefe de Estado restó importancia a la medida migratoria y planteó que su capacidad de acción diplomática y su agenda política no quedarán limitadas por la decisión administrativa de Estados Unidos. El presidente enfatizó la prioridad de la defensa de derechos humanos y la búsqueda de mecanismos efectivos para detener la crisis humanitaria en Gaza, tema que marcó buena parte de su intervención en Naciones Unidas y catalizó la atención de actores internacionales y movimientos de solidaridad.
La revocatoria de visa se anunció mientras Petro participaba en múltiples actividades en Nueva York, entre ellas la presentación de una propuesta para convocar un mecanismo de la Asamblea General conocido como Uniting for Peace, que permitiría a la Asamblea actuar ante la parálisis del Consejo de Seguridad. El mandatario promovió la idea de un “Ejército de la Humanidad” o fuerza multilateral para intervenir con fines humanitarios en Gaza si la vía diplomática demostrara ser insuficiente para detener lo que él calificó como una agresión masiva contra civiles.
El anuncio del Departamento de Estado pone en evidencia la tensión entre la administración estadounidense y el gobierno colombiano en asuntos de política exterior. Analistas señalan que la revocatoria de visa a un presidente en ejercicio es una medida inusual que puede tener implicaciones políticas y simbólicas relevantes, aunque su efecto práctico sobre su participación en foros multilaterales depende en gran medida de las reglas de inmunidad y privilegios que rigen la sede de la ONU.
El presidente y su delegación llevaron a cabo una agenda amplia en Nueva York, que incluyó encuentros con el secretario general de la ONU, representantes de organizaciones internacionales, y líderes municipales y globales. Además, Petro se sumó a manifestaciones de apoyo a Palestina en las que participaron personalidades internacionales y organizaciones civiles; en ese marco, buscó ampliar apoyos para su iniciativa ante la Asamblea General.
Desde la Presidencia y el Ministerio del Interior se planteó que la medida estadounidense responde a la postura del presidente sobre la crisis en Palestina y su decisión de impulsar una resolución de emergencia. El gobierno colombiano ha calificado la decisión como una acción selectiva que condiciona la libertad de opinión y la capacidad de los Estados para actuar en defensa de derechos humanos y justicia internacional.
En Bogotá, la administración movilizó su narrativa diplomática para sostener que las reglas de inmunidad y la libertad de los mandatarios para participar en la Asamblea General deben prevalecer frente a decisiones unilaterales de terceros Estados. El Ejecutivo también elevó gestiones con misiones diplomáticas y con organismos internacionales para analizar las implicaciones de la medida, proteger la prerrogativa estatal y sostener la legitimidad del reclamo humanitario planteado por Colombia.
Durante su estadía en la ONU, Petro defendió la necesidad de alternativas que superen la ineficacia de la diplomacia tradicional para detener la escalada de violencia y proteger a la población civil. Parte esencial de su discurso fue la invocación de mecanismos multilaterales para garantizar intervenciones humanitarias coordinadas. La propuesta de recurrir a Uniting for Peace ante la imposibilidad de actuar en el Consejo de Seguridad por vetos busca precisamente habilitar a la Asamblea General a tomar medidas excepcionales.
El mandatario explicó que su propósito es consolidar una respuesta internacional con respaldo amplio de naciones que apoyen una intervención orientada a proteger civiles y facilitar la entrega de ayuda. En paralelo, se exploraron contactos con delegaciones de países dispuestos a respaldar soluciones de carácter humanitario y político que permitan garantizar corredores de ayuda y medidas de protección.
Además de los actos en torno a la crisis humanitaria, la delegación colombiana sostuvo reuniones bilaterales con funcionarios y personalidades internacionales para ampliar la cooperación en áreas de interés mutuo como cambio climático, migración, y derechos humanos. Petro se reunió con representantes de la ONU y con alcaldes y líderes de ciudades que han mostrado disposición para estrechar lazos de cooperación cultural y administrativa.
En Nueva York también se exploraron líneas de acción conjunta en torno a la propuesta de crear espacios de diálogo intercultural destinados a fortalecer la gobernanza global y responder a crisis humanitarias. El mandatario insistió en la necesidad de construir nuevas plataformas que permitan acelerar decisiones en situaciones extremas cuando los mecanismos tradicionales fallan.
La decisión de Estados Unidos en materia de visados generó reacciones políticas en Colombia y en foros internacionales. Sectores del oficialismo respaldaron la postura del presidente y enfatizaron la defensa de la soberanía y la libertad de expresión en el ámbito internacional. En contraste, fuerzas políticas críticas advirtieron sobre las posibles consecuencias diplomáticas y la necesidad de calibrar la estrategia externa para evitar aislamientos que afecten intereses del país.
Expertos en relaciones internacionales advierten que, si bien la revocatoria de visa tiene una carga simbólica poderosa, su impacto práctico dependerá de la evolución de la diplomacia multilateral, de la capacidad de Colombia para sumar apoyos en la Asamblea General y del manejo estratégico del Gobierno para canalizar la controversia hacia resultados concretos en favor de la población afectada en Gaza.
Tras su regreso, el presidente Petro anunció que continuará impulsando la iniciativa internacional en foros multilaterales y no descartó ampliar la propuesta a otras naciones interesadas en conformar una fuerza o mecanismo de protección humanitaria. En lo inmediato, el Ejecutivo activó líneas de diálogo con aliados regionales y globales para construir mayor respaldo a las propuestas presentadas en Nueva York y aseguró que la agenda de defensa de los derechos humanos seguirá siendo prioritaria en la política exterior colombiana.
La revocatoria de visa sitúa a Colombia en un debate global sobre límites, soberanía y la vigencia del derecho internacional en escenarios de alta tensión política. En los próximos días la comunidad diplomática y los observadores internacionales seguirán de cerca el desarrollo de los acontecimientos, la reacción de aliados y adversarios, y la capacidad del país para transformar la polémica en una herramienta de movilización internacional por soluciones humanitarias efectivas.