Petro en la ONU: los tres grandes miedos de la humanidad que deben enfrentarse
El presidente Gustavo Petro planteó en la 80ª Asamblea General de la ONU que el mundo debe enfrentar tres grandes miedos de la humanidad: el cambio climático, la mujer libre y la migración. Durante su intervención en el encuentro de alto nivel “En defensa de la democracia: luchando contra el extremismo”, el mandatario colombiano insistió en que los gobiernos deben tomar conciencia de la urgencia de abordar estos desafíos, que están marcando el rumbo político y social del planeta.
En Nueva York, Petro expuso su visión sobre la crisis global frente a líderes de talla mundial como Luiz Inácio Lula da Silva, Pedro Sánchez y Yamandú Orsi, entre otros jefes de Estado. Señaló que el cambio climático es una amenaza existencial que, de acuerdo con la ciencia, acerca a la humanidad a un posible colapso. Aseguró que los modelos de bienestar actuales están basados en el uso intensivo del petróleo y otros combustibles fósiles, lo que hace inevitable que la descarbonización implique cambios profundos en las sociedades de consumo. Enfatizó que el mundo del bienestar está carbonizado y que, al hablar de descarbonizar, se interpreta como un sacrificio del confort moderno, lo que genera resistencia social y política.
El jefe de Estado agregó que ese miedo a perder la comodidad construida en torno al consumo energético de origen fósil debe ser enfrentado con una nueva narrativa global que no se limite a los intereses de las potencias, sino que tenga en cuenta las realidades de América Latina y otras regiones en desarrollo. Su posición busca resaltar que la transición energética es un imperativo, aunque implique renunciar a modelos de desarrollo basados en el petróleo y la gasolina que dominan la economía actual.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue el papel de la mujer. Petro destacó que en muchas sociedades persiste un miedo estructural a la mujer libre, bella e inteligente, lo que genera resistencias que se traducen en desigualdad y en la perpetuación del dominio masculino. Para el presidente, la igualdad de género no puede quedarse en declaraciones, sino que requiere un cambio cultural profundo que enfrente los prejuicios históricos que han limitado el papel de la mujer en los espacios de poder. Su mensaje apuntó a que la emancipación femenina representa una redistribución real del poder y, por tanto, genera temor en quienes lo han detentado durante siglos.
El tercer gran miedo señalado fue el de la migración. Petro advirtió que la discusión en torno a los migrantes está siendo utilizada como un arma política en sociedades marcadas por el racismo y que, al mismo tiempo, ha invisibilizado debates urgentes como la crisis climática. Planteó que la política antimigrante no solo afecta a Estados Unidos o Europa, sino también a países como Colombia, que enfrenta sus propias dinámicas migratorias. Según el mandatario, toda persona es sujeto de derechos, sin importar su color de piel o el rechazo que pueda experimentar en sociedades mayoritarias, y en esa línea el progresismo debe situarse al frente de la defensa de los derechos de los migrantes.
El presidente colombiano advirtió que el racismo no puede ser normalizado y que, frente a las crecientes movilizaciones sociales, los sectores progresistas deben combinar la acción política en las urnas con la fuerza de la movilización popular. Aseguró que en Europa, aunque las expresiones progresistas han sufrido derrotas electorales, las calles siguen siendo un escenario clave de disputa. En su opinión, solo la unión de ambos escenarios puede lograr cambios de fondo en sociedades diversas y tensionadas por el auge del extremismo.
En su discurso también abordó un cuarto temor que, según él, atraviesa los demás: el miedo a la verdad frente a la mentira. Señaló que la manipulación de la información es uno de los grandes peligros actuales y que los medios de comunicación en manos del capital privado, sumados a los avances en inteligencia artificial, pueden agudizar la capacidad de manipulación. Planteó que la inteligencia artificial abre un dilema global sobre quién será dueño del conocimiento digitalizado: si estará bajo control privado o será considerado un patrimonio público de la humanidad.
En este sentido, Petro propuso abrir una discusión internacional para evitar que la inteligencia artificial quede monopolizada por grandes corporaciones privadas y planteó que la ciencia debe ponerse al servicio de la verdad para contrarrestar la manipulación. Consideró que el campo de batalla actual se libra entre la verdad y la mentira, por lo que es necesario dotar de instrumentos concretos a la verdad, desde la ciencia y la razón, para enfrentar los discursos manipulados que alimentan el extremismo.
El presidente colombiano insistió en que los tres miedos principales que enfrentan las sociedades contemporáneas —el cambio climático, la mujer libre y la migración— están interconectados con el miedo a la verdad y a la mentira. Según su visión, la humanidad se encuentra en una encrucijada histórica donde el progresismo tiene la responsabilidad de articular una respuesta global que combine democracia, justicia climática, igualdad de género y respeto a los derechos humanos.
Las declaraciones de Petro en la ONU se producen en un escenario de alta visibilidad internacional, donde la crisis climática ocupa un lugar central en la agenda, al igual que el debate sobre los flujos migratorios y el papel de la inteligencia artificial en la democracia. Su intervención buscó posicionar a Colombia como un actor que aporta reflexiones críticas a la discusión global, conectando problemáticas locales con tendencias universales.
El mensaje del mandatario generó reacciones entre los asistentes al foro, donde se destacó la coincidencia con otras intervenciones sobre la necesidad de enfrentar el cambio climático y la urgencia de regular la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, las referencias a la mujer y a la migración fueron interpretadas como una invitación a revisar los cimientos culturales y políticos que sostienen desigualdades históricas y discriminación en diversas sociedades.
Con estas reflexiones, Petro busca situar a Colombia en el debate global como un país que no solo enfrenta los impactos del cambio climático y la migración, sino que también plantea propuestas de fondo para abordarlos. Al mismo tiempo, su discurso en la ONU refuerza su imagen internacional como un líder que insiste en la necesidad de transformar las estructuras económicas y culturales que alimentan los principales miedos de la humanidad.