Gobierno pide levantar bloqueos en El Guavio
El Gobierno nacional hizo un llamado urgente a las comunidades de Ubalá, Gachalá, Gama, Gachetá y Junín, en Cundinamarca, para que permitan el ingreso de equipos y personal a la Central Hidroeléctrica El Guavio, con el fin de iniciar labores de mantenimiento que llevan más de 120 días de retraso. La situación amenaza con afectar la seguridad energética de millones de colombianos, especialmente en la región oriental del país.
El Guavio es una de las hidroeléctricas más grandes de Colombia, con capacidad instalada de 1.250 megavatios, equivalente al 6% de la matriz energética nacional. Su aporte representa alrededor del 10,2% de la generación hidroeléctrica del sistema, lo que la convierte en un pilar estratégico para garantizar el suministro eléctrico en departamentos como Cundinamarca, Meta y Guaviare. El retraso en los trabajos de mantenimiento pone en riesgo la estabilidad de la red y la continuidad del servicio en amplias zonas del país.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, insistió en que la protesta social debe darse en un marco de respeto a los derechos colectivos. “El Gobierno reconoce y respeta las manifestaciones sociales, pero hace un llamado urgente a la comunidad para privilegiar el diálogo constructivo y la concertación, en lugar de impedir el paso de equipos y trabajadores. Garantizar el mantenimiento de El Guavio no solo es vital para la región, sino para toda la zona oriental de Colombia, que depende directamente de su operación”, señaló.
Desde el 1 de agosto, cuando inició la protesta en la zona de influencia de la central, el Gobierno nacional ha impulsado diferentes espacios de concertación. El 4 de agosto se instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) por parte del alcalde de Ubalá, al que siguieron ocho reuniones adicionales entre el 6 y el 18 de agosto. El 12 de agosto se adelantó una asamblea comunitaria con presencia de entidades nacionales, y el 22 de ese mismo mes el PMU pasó a nivel departamental con el acompañamiento del gobernador de Cundinamarca.
En septiembre, el ministro Edwin Palma lideró una mesa de trabajo con autoridades regionales y nacionales para buscar salidas al conflicto, y el 10 de septiembre se desarrolló un nuevo espacio de diálogo en territorio. Pese a estas gestiones, los bloqueos se mantienen y han impedido el ingreso del personal técnico necesario para adelantar los trabajos de mantenimiento de la hidroeléctrica.
El Ministerio de Minas y Energía recordó que ya existen compromisos firmes con las comunidades, entre ellos inversiones por $250.000 millones en proyectos de infraestructura, la creación de veedurías ciudadanas, el impulso a una comunidad energética en Ubalá y la instalación de una mesa jurídica para atender dudas relacionadas con el servicio eléctrico. Sin embargo, a pesar de estos avances, no ha sido posible retomar las labores en la planta.
La situación reviste especial gravedad porque el mantenimiento de una central como El Guavio no puede retrasarse indefinidamente sin generar consecuencias. Los equipos de generación requieren intervenciones periódicas para garantizar su funcionamiento seguro y estable. De prolongarse la parálisis, el país enfrentaría un riesgo significativo de desbalance en el sistema eléctrico nacional, lo que podría derivar en restricciones de servicio, sobrecostos energéticos y mayor presión sobre otras fuentes de generación.
El Gobierno nacional también fue enfático en señalar que las empresas operadoras deben asumir compromisos claros frente a las problemáticas que aquejan a la región, especialmente en materia social, vial y de servicio eléctrico. Reconoció que la operación energética ha tenido impactos en las comunidades locales, por lo que pidió a las compañías redoblar sus esfuerzos en gestión social para fortalecer la confianza y la convivencia en el territorio.
En paralelo, la administración reiteró que la solución a la problemática de El Guavio no depende únicamente del Estado. Requiere la articulación de la comunidad, las autoridades locales y las empresas privadas, todos trabajando con el objetivo de garantizar la seguridad energética del país sin desconocer los derechos y necesidades de las poblaciones que conviven en la zona de influencia del proyecto.
La central hidroeléctrica de El Guavio, ubicada en el oriente de Cundinamarca, es considerada un activo estratégico dentro de la infraestructura energética de Colombia. Desde su entrada en operación ha sido clave para la diversificación de la matriz y para asegurar un suministro estable y competitivo. En momentos de alta demanda o de sequías asociadas al fenómeno de El Niño, su aporte resulta fundamental para evitar apagones o restricciones.
Expertos en energía han advertido que prolongar el bloqueo podría obligar a incrementar el uso de fuentes térmicas para suplir la energía faltante, lo que se traduciría en mayores costos para los usuarios y un impacto ambiental más alto por el uso de combustibles fósiles. De ahí la importancia de que el mantenimiento en El Guavio pueda ejecutarse lo antes posible, preservando la confiabilidad y sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.
El Ministerio de Minas y Energía reiteró que mantendrá abiertos todos los canales de diálogo y concertación, pero dejó claro que el levantamiento de los bloqueos es indispensable para avanzar en las soluciones. “La seguridad energética del país debe prevalecer sobre los intereses particulares. Estamos comprometidos con las comunidades, pero no podemos arriesgar el servicio de millones de colombianos”, recalcó el ministro Palma.
El Gobierno nacional aseguró que seguirá acompañando a la comunidad con proyectos sociales y económicos que generen beneficios directos para la región del Guavio. No obstante, insistió en que la corresponsabilidad de todos los actores es la única vía para lograr un equilibrio entre el desarrollo energético y el bienestar de los habitantes de los municipios afectados.
El llamado final de la administración es claro: se necesita levantar los bloqueos de inmediato para dar inicio a las labores técnicas que garanticen el buen funcionamiento de la hidroeléctrica y, con ello, proteger la seguridad energética de Colombia.