Saia Vergara, viceministra de patrimonio del MIinCulturas.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes anunció una inversión de 1.300 millones de pesos en el municipio de Tuta, Boyacá, con el propósito de fortalecer el patrimonio histórico y las expresiones culturales locales. El anuncio se realizó durante una jornada cultural enmarcada en el programa Cocinas para la Paz, que busca tejer lazos comunitarios a través de la gastronomía tradicional y las prácticas artísticas.
En el evento, la viceministra Saia Vergara Jaime confirmó que se destinarán 800 millones de pesos para el reforzamiento y restauración de la iglesia Santa Rita de Casia y otros 500 millones para la capilla doctrinera de San Isidro. Estas obras hacen parte del compromiso del Gobierno del Cambio con la preservación del patrimonio material de Boyacá y la revitalización de la vida social alrededor de sus bienes culturales.
“El patrimonio es un punto de encuentro que une a la gente y da sentido de pertenencia. Al invertir en su cuidado, garantizamos que las nuevas generaciones encuentren en estos espacios símbolos de identidad y cohesión social”, expresó Vergara.
La jornada cultural incluyó muestras artísticas, conversatorios y actividades pedagógicas orientadas a resaltar la memoria y el legado cultural del municipio. Uno de los ejes centrales fue la iniciativa Cocinas para la Paz, que reunió a portadores de saberes, cocineras tradicionales y líderes comunitarios. A través de la gastronomía local, los asistentes reflexionaron sobre cómo la alimentación puede ser una herramienta para el diálogo, la reconciliación y la construcción de paz en los territorios.
La estrategia combina la recuperación de la infraestructura patrimonial con el fortalecimiento de prácticas culturales vivas, generando un círculo virtuoso que promueve inclusión, participación ciudadana y desarrollo comunitario. De esta manera, el Ministerio de las Culturas reafirma que la cultura es un eje central en la transformación social y territorial que impulsa el Gobierno del Cambio.
De acuerdo con la entidad, las inversiones en patrimonio material en municipios como Tuta no solo se traducen en restauraciones arquitectónicas, sino también en la dinamización de la economía local a través del turismo cultural, la formación artística y la creación de espacios de encuentro ciudadano. La preservación de las iglesias Santa Rita de Casia y San Isidro permitirá que estos lugares sigan siendo puntos de referencia espiritual y cultural, atrayendo visitantes y fortaleciendo el sentido de identidad de los habitantes.
El programa Cocinas para la Paz ha demostrado ser un componente esencial de esta estrategia, al visibilizar la riqueza de las tradiciones culinarias y promover la transmisión de conocimientos entre generaciones. En Tuta, cocineras tradicionales compartieron recetas ancestrales que narran la historia del territorio, mientras que los jóvenes participaron en talleres que conectan la memoria culinaria con la innovación cultural.
La intervención en Boyacá se suma a otras acciones del Ministerio en diferentes regiones del país, donde se articula la protección del patrimonio con iniciativas de participación cultural y comunitaria. Esta visión integral busca consolidar un modelo en el que la memoria y el arte no solo se preservan, sino que también se convierten en motores de cohesión social y de oportunidades de desarrollo económico.
El Gobierno nacional ratifica que la inversión en cultura es una inversión en paz, en tejido social y en futuro. En ese sentido, el fortalecimiento del patrimonio en Tuta se entiende no como un acto aislado, sino como parte de una política pública que reconoce la cultura como un derecho y como un pilar del proyecto de nación.
Con estas acciones, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes envía un mensaje claro: el rescate y cuidado del patrimonio no es solo un asunto de conservación, sino también de justicia social y de construcción de identidad. Boyacá, con su riqueza histórica y cultural, se convierte así en un escenario emblemático de cómo la inversión en memoria fortalece las dinámicas sociales y proyecta un país más incluyente y diverso.