Estados Unidos excluye productos colombianos del arancel del 10 %, beneficiando al agro y fortaleciendo la política comercial del país según MinComercio.
El Gobierno de Estados Unidos expidió una nueva orden ejecutiva que deja por fuera a varios productos colombianos del arancel recíproco del 10 %, una decisión que impacta directamente la actividad exportadora nacional y que se ha convertido en un punto clave para los sectores agrícolas que dependen del mercado estadounidense. Este ajuste, catalogado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo como un alivio estratégico, beneficia a bienes agrícolas esenciales como el café, el banano, el aguacate, el cacao, el limón Tahití y la uchuva, permitiendo que sigan ingresando sin gravamen al destino que concentra gran parte de la demanda de productos de origen colombiano. La medida llega en un contexto global complejo, donde la política comercial adquiere relevancia y donde la palabra clave “arancel recíproco” se ha vuelto frecuente en discusiones sobre competitividad y acceso a mercados.
Este cambio modifica los alcances de la Orden Ejecutiva 14257, expedida el pasado 2 de abril, en la que se había establecido un arancel recíproco del 10 % que afectaba a una amplia lista de países, incluido Colombia. Sectores como el agro, que dependen profundamente de los flujos comerciales con Estados Unidos, mantenían la expectativa de una flexibilización que permitiera estabilizar exportaciones que venían mostrando un ritmo ascendente durante el último año. Según datos oficiales, entre abril y septiembre las exportaciones de bienes agropecuarios colombianos hacia Estados Unidos sumaron US$2.392,7 millones, un crecimiento del 23,1 % frente al mismo periodo del año pasado. Solo el café representó cerca del 42 % de este total, lo que evidencia su peso en la economía nacional y en la balanza comercial del país.
La ministra de Comercio, Diana Marcela Morales Rojas, explicó que esta decisión estadounidense es producto de diálogos técnicos en los que Colombia mantuvo una postura seria y basada en evidencia, buscando preservar el mejor escenario posible para el sector productivo. Según puntualizó, el país logró conservar el arancel recíproco del 10 %, considerado el desenlace más favorable frente a otros escenarios que contemplaban impactos más severos para los exportadores. La funcionaria recalcó que estos intercambios técnicos continúan y que todavía hay decisiones en discusión, especialmente aquellas que involucran productos con alta sensibilidad comercial.
Desde el Ministerio de Comercio también se aclaró que esta orden ejecutiva no es un trato excepcional para Colombia, sino una medida general aplicada por Estados Unidos a la mayoría de países. Sin embargo, en productos como el aguacate y el limón Tahití, la decisión nivela el terreno competitivo, pues Colombia estaba en desventaja frente a México, nación que tenía suspendido temporalmente el arancel recíproco mientras avanzaban negociaciones propias. La exclusión de estos productos del gravamen representa un respiro para cientos de productores y exportadores que dependen de mantener una posición competitiva en precio dentro del mercado estadounidense.
En cuanto al café, la situación es diferente. Con la eliminación general del arancel recíproco, todos los países quedan en tarifa cero, dado que el trato de Nación Más Favorecida establece un arancel de 0 % para este producto. No obstante, existe una excepción: un país que mantiene una orden ejecutiva particular que preserva un tratamiento distinto y que, por tanto, podría obtener una ventaja temporal frente al resto del mundo. Desde el Gobierno colombiano se aclaró que esta situación no responde a gestiones específicas ni corresponde a logros atribuibles a alguna organización, sino a decisiones internas del gobierno estadounidense.
Al margen de las medidas arancelarias, el Ministerio de Comercio llamó la atención sobre problemas estructurales que persisten en la institucionalidad cafetera de Colombia. Diversos estudios técnicos y auditorías independientes han señalado fallas históricas en la administración del sector, entre ellas baja eficiencia en el uso de recursos, opacidad en el manejo de la información, altos costos administrativos, rezagos en productividad y una débil transmisión de beneficios hacia los pequeños caficultores y las cooperativas. Desde la cartera de Comercio se subrayó que esta estructura rígida requiere una modernización profunda que responda a las nuevas realidades productivas y a los retos del mercado global.
La ministra Diana Marcela Morales Rojas señaló que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha trazado una hoja de ruta para reordenar y actualizar la arquitectura institucional del café. Esta estrategia busca fortalecer a los pequeños productores, ampliar las capacidades de las cooperativas y facilitar el acceso al crédito, apoyándose en instrumentos financieros impulsados por el Ministerio de Comercio en alianza con Bancóldex y en programas promovidos por el Ministerio de Agricultura. Las medidas incluyen la ampliación de herramientas de financiación, incentivos a la competitividad y programas para mejorar la inserción del café colombiano en cadenas de valor internacionales.
De manera paralela, el Gobierno ha avanzado en iniciativas complementarias destinadas a fortalecer la competitividad del agro en general. Se han implementado mecanismos para mejorar el acompañamiento técnico a productores, impulsar la adopción de mejores prácticas, modernizar procesos logísticos y facilitar el acceso a mercados internacionales. Estas acciones buscan corregir rezagos acumulados por décadas y asegurar que la institucionalidad cafetera opere en función del bienestar de las familias productoras, que dependen de este cultivo para su sustento y que representan una parte clave del tejido económico rural.
En medio de un escenario mundial cargado de tensiones comerciales, fluctuaciones económicas y decisiones regulatorias rápidas, el Gobierno colombiano insiste en que ha actuado con responsabilidad técnica y visión estratégica. Según el Ministerio de Comercio, se han defendido los intereses del país y se ha logrado proteger al aparato productivo nacional frente a decisiones que podrían haber generado impactos significativos en sectores sensibles. La política comercial actual, afirma la entidad, está orientada al fortalecimiento del aparato productivo y a mejorar la competitividad de aquellos sectores que generan valor y desarrollo en los territorios.