Colombia será el primer país de la región en recibir cerca de USD 100 millones del nuevo The Journey Fund para proyectos de transición energética justa y ecológica.
Colombia fue anunciada como el primer país de América Latina en beneficiarse de la ronda inicial de financiamiento del recién creado The Journey Fund, un instrumento financiero internacional que canalizará cerca de 100 millones de dólares hacia proyectos de transición energética justa y ecológica. El anuncio se realizó al cierre de la COP30 en Brasil, consolidando a Colombia como referente regional en políticas climáticas y en su apuesta por la descarbonización progresiva de su matriz energética.
El fondo, liderado por la iniciativa Bridging Ventures, proyecta movilizar en su primera etapa alrededor de 200 millones de dólares para fortalecer la acción climática, impulsar la innovación y generar empleo en territorios vulnerables. La asignación para Colombia representa el primer desembolso y un voto de confianza a las políticas climáticas impulsadas por el Gobierno Nacional, en especial en lo referente a reducción del uso de combustibles fósiles y expansión de energías limpias.
La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres, celebró el anuncio y destacó la relevancia del hito para el país: “Hemos logrado que Colombia sea el primer país en acceder a estos recursos del The Journey Fund. Es un punto de referencia para los logros de la transición energética justa, porque este Gobierno, desde su primer momento, decidió que la transición energética y ecológica sería una prioridad”. Según la funcionaria, los recursos serán fundamentales para que los proyectos ya formulados puedan iniciar su ejecución y contribuir a que Colombia acelere su transformación energética.
El The Journey Fund fue presentado oficialmente durante la COP30 como un mecanismo pionero que articula esfuerzos entre gobiernos, banca de desarrollo, cooperación internacional, sector privado y aliados filantrópicos. Su enfoque está diseñado para apoyar a los países del Sur Global en la implementación de iniciativas de alto impacto que permitan enfrentar los efectos del cambio climático mientras se promueve la justicia social y la sostenibilidad económica en las comunidades más vulnerables.
Una de las características más destacadas del fondo es su estructura híbrida de financiamiento. El modelo combina capital público, privado y filantrópico para maximizar su efectividad y reducir los riesgos asociados a proyectos de alto componente innovador. La intención, explicaron sus promotores, es convertirlo en un mecanismo escalable y replicable para otras naciones que enfrentan desafíos similares en la transición energética.
El anuncio contó con la participación de actores clave de la financiación climática global. Dylan Malloy, director de Bridging Ventures, lideró la presentación acompañado por Andrés Mogro, de la Fundación Avina; Alex Rafalowicz, director de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles; y Andrés Patiño, responsable de nuevos negocios en el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge) de Colombia. Todos coincidieron en que Colombia se encuentra en una coyuntura favorable para acelerar sus transformaciones estructurales hacia una matriz energética más limpia.
En palabras de Malloy, el fondo busca “ser una plataforma que permita que los países puedan avanzar con velocidad hacia una transición justa, garantizando inversiones inteligentes, proyectos de largo plazo y beneficios tangibles para las comunidades locales”. Colombia, según el director de Bridging Ventures, fue seleccionada como país piloto por su liderazgo en discusiones internacionales sobre transición energética, su diversidad territorial y la urgencia de inversión en zonas de alta vulnerabilidad climática.
Por su parte, Alex Rafalowicz resaltó que el financiamiento se enmarca en la necesidad global de reducir progresivamente la dependencia de combustibles fósiles. “Colombia ha mostrado un compromiso claro con la transformación, incluso sabiendo que es un país históricamente productor de petróleo y carbón. La decisión de apoyar su transición demuestra que el mundo está dispuesto a respaldar a los países que dan pasos reales hacia una economía descarbonizada”, afirmó.
El rol del Fenoge también será clave en el diseño, seguimiento y ejecución de los proyectos que se financien con los recursos asignados. Andrés Patiño detalló que el fondo permitirá fortalecer programas orientados a energías renovables no convencionales, eficiencia energética, electrificación rural y tecnologías limpias. “Es una oportunidad para acelerar proyectos que ya están en carpeta y que requieren músculo financiero para lograr impacto nacional”, aseguró.
Los recursos del The Journey Fund serán destinados a iniciativas que estén directamente relacionadas con la reducción de emisiones, la implementación de energías limpias, la transición laboral en territorios dependientes de economías fósiles, la innovación tecnológica y la restauración ambiental. También se dará prioridad a proyectos enfocados en comunidades históricamente vulneradas y regiones donde la transformación energética puede mejorar las condiciones sociales, económicas y ambientales.
Una transición energética justa implica no solo sustituir fuentes energéticas, sino también generar oportunidades económicas para los trabajadores y comunidades que dependen de industrias fósiles. Esta visión es compartida por el Gobierno colombiano, que ha insistido en la necesidad de que la transición tenga rostro humano, territorial y social. Para ello, los recursos internacionales como los aportados por el The Journey Fund resultan estratégicos.
El Ministerio de Ambiente resaltó que la decisión de incluir al país en esta primera ronda de financiamiento es un reconocimiento a las políticas trazadas en estos tres años, en los que Colombia ha fortalecido su agenda climática y su liderazgo en discusiones multilaterales. La ministra Vélez Torres señaló que con este capital “se materializarán proyectos que representan oportunidades para las regiones y que permitirán que el país avance con paso firme hacia la transición energética justa”.
El financiamiento llega en un momento clave para el país, en el que se discuten reformas estructurales del sector energético, se impulsa la diversificación de la matriz energética y se fortalecen las metas climáticas para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París. La entrada de recursos internacionales refuerza también la posición de Colombia en espacios multilaterales como la ONU, la COP y otros foros donde el país ha defendido la necesidad de un financiamiento climático más equitativo para las naciones en desarrollo.
El Gobierno Nacional señaló que este anuncio abre la puerta para que Colombia lidere un modelo internacional replicable, capaz de demostrar que la transición energética no solo es una urgencia ambiental, sino una oportunidad económica, productiva y social. La asignación inicial de cerca de 100 millones de dólares permitirá dinamizar proyectos clave y atraer nuevos inversionistas, fortaleciendo la cooperación internacional alrededor de la agenda climática del país.