La Escuela de Sostenibilidad de Triple A dio inicio a su tercer ciclo de formación
Con el foro “La sostenibilidad en la estrategia empresarial”, la Escuela de Sostenibilidad de Triple A dio inicio a su tercer ciclo de formación, reafirmando a la compañía como pionera en Colombia en la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en el sector de servicios públicos. El evento reunió a más de 130 participantes entre colaboradores, líderes comunitarios y aliados estratégicos, con el objetivo de fortalecer la cultura sostenible y consolidar un modelo empresarial que impacta a la región Caribe.
La Escuela de Sostenibilidad fue concebida como un puente entre lo técnico y lo humano, y a lo largo de sus ciclos anteriores ya ha formado a más de 120 personas, acumulando más de 1.580 horas de aprendizaje presencial y virtual con el acompañamiento de expertos de nivel nacional e internacional. Este programa de Triple A no solo busca mejorar procesos internos, sino también generar un impacto social y ambiental en las comunidades a las que presta sus servicios.



En la apertura, la gerencia de Triple A resaltó la importancia de medir la sostenibilidad a través de indicadores claros, identificar riesgos relacionados con el cambio climático y los derechos humanos, e incorporar criterios ASG en todas las decisiones de inversión. Además, la compañía destacó su modelo de regionalización, que ha permitido llevar servicios de acueducto y alcantarillado a territorios de alta complejidad, contribuyendo a la equidad en el acceso a servicios públicos en Colombia.
El foro contó con la participación de Juan Fernando Bohórquez, especialista en desarrollo corporativo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien reconoció la madurez de la estrategia de Triple A en la integración de prácticas sostenibles dentro de su gestión empresarial.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el panel dedicado a los retos ambientales. Allí se destacó la operación del relleno sanitario Los Pocitos, uno de los más grandes del país, que ha captado más de cinco millones de metros cúbicos de biogás y generado más de diez millones de kilovatios-hora de energía eléctrica, un aporte clave a la sostenibilidad energética regional. También se expuso el reto que representa la captación de agua del río Magdalena debido a los altos costos energéticos, lo que convierte a la eficiencia en un elemento fundamental de la operación. Además, se resaltó la investigación desarrollada por el Grupo Giata de Triple A en estudios sobre el recurso hídrico, un esfuerzo que fortalece la innovación científica local.
El segundo panel abordó la dimensión social. Allí se compartieron experiencias sobre políticas de salud y bienestar que incluyen la capacitación de 440 colaboradores en la identificación de signos de ansiedad y depresión, así como programas de inclusión laboral para personas con discapacidad. Se destacó la certificación efr obtenida por Triple A, que la convirtió en la primera empresa de Barranquilla en alcanzar ese reconocimiento y le ha permitido consolidarse como un lugar de trabajo altamente valorado, con un 98 % de satisfacción laboral entre sus colaboradores, doce puntos por encima del promedio nacional.
En el mismo espacio se presentaron proyectos sociales como becas para mujeres en carreras tecnológicas, programas de apoyo a negocios verdes e iniciativas de innovación social para comunidades vulnerables. También se expuso el caso de “Dilo”, una plataforma de inclusión financiera que ha beneficiado a 5.000 hogares con créditos por 11.500 millones de pesos, ofreciendo oportunidades de progreso a familias que históricamente han tenido barreras para acceder a servicios financieros.
El foro cerró con un panel sobre gobernanza. En este espacio se destacó que la ética empresarial es un pilar fundamental para garantizar la confianza de los usuarios. Asimismo, se resaltó la necesidad de fortalecer la ciberseguridad y la capacitación tecnológica constante, con el fin de proteger la infraestructura crítica de la empresa. También se presentaron los diferentes canales de atención disponibles para los usuarios, que incluyen oficinas físicas, líneas telefónicas, WhatsApp, redes sociales y una página web con atención 24/7, un ecosistema de comunicación que acerca a la compañía a las necesidades de sus clientes. Finalmente, se explicó cómo Triple A ha transformado su cadena de valor al priorizar criterios ambientales en sus procesos de abastecimiento y al promover relaciones con proveedores que trascienden lo puramente comercial.
Durante octubre, la Escuela de Sostenibilidad continuará con una serie de webinars que abordarán temas de impacto global como el cambio climático, la basura cero y la sostenibilidad en el contexto internacional. El ciclo finalizará con la Ruta del Agua, una experiencia presencial en Barranquilla que permitirá conocer de primera mano las acciones y proyectos de Triple A para el cuidado del recurso hídrico en la región Caribe.
La Escuela de Sostenibilidad de Triple A se consolida como un modelo único en Colombia, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con una visión que trasciende lo ambiental para incluir lo social y lo ético como ejes de gobernanza corporativa. Su impacto no solo se mide en cifras de formación o en proyectos puntuales, sino en la transformación cultural que promueve entre colaboradores, comunidades y aliados.
En un contexto global donde los desafíos ambientales y sociales son cada vez más urgentes, la estrategia de Triple A se convierte en un ejemplo de cómo las empresas de servicios públicos pueden aportar a la construcción de territorios sostenibles, innovadores y resilientes. Con este nuevo ciclo de formación, Barranquilla y el Caribe colombiano se posicionan como protagonistas en la implementación de prácticas empresariales responsables que buscan equilibrar desarrollo económico, bienestar social y protección ambiental.
La apuesta de Triple A con su Escuela de Sostenibilidad reafirma el compromiso de la compañía con un futuro donde la calidad de vida de los ciudadanos y la protección del entorno se integran a la gestión empresarial. Así, la empresa no solo asegura servicios públicos esenciales, sino que también impulsa un modelo de sostenibilidad empresarial que se proyecta como referente nacional y regional.