Barranquilla inicia obras en el tajamar occidental: solución integral al río Magdalena
Barranquilla avanza en la protección de su infraestructura fluvial con el inicio de las obras de recuperación y reconstrucción del tajamar occidental, ubicado entre Puerto Mocho y Bocas de Ceniza. La próxima semana comenzarán los trabajos en dos puntos afectados por erosión superficial, luego de los estudios realizados por Cormagdalena, en coordinación con la Alcaldía Distrital y con el respaldo técnico de la Universidad de Cartagena. Este proyecto busca garantizar la estabilidad de la estructura y ofrecer una solución integral al río Magdalena en este sector estratégico para la ciudad.
¡Arranca la obra de reconstrucción y protección de nuestro Tajamar!
— Alejandro Char (@AlejandroChar) September 24, 2025
Nos reunimos con el director de @Cormagdalena, Álvaro Redondo Castillo, para coordinar el inicio de la obra de reconstrucción en el km 2.5 del Tajamar Occidental, que arrancará la próxima semana tras los… pic.twitter.com/evFTBomb1W
El anuncio se dio tras una reunión entre el alcalde Alejandro Char y el director ejecutivo de Cormagdalena, Álvaro Redondo, quienes confirmaron que tras el análisis de topografía y batimetría se determinó que las afectaciones no son estructurales, lo que permite una intervención rápida para dar tranquilidad a los barranquilleros. Según lo establecido, la maquinaria estará en operación a más tardar la próxima semana para atender de manera inmediata las roturas localizadas en el kilómetro 2.5 del tajamar.
Este tipo de intervenciones son clave para el desarrollo de Barranquilla, al tratarse de un punto estratégico del sistema de defensa costera frente a la fuerza del río Magdalena. El tajamar occidental, además de ser fundamental para la estabilidad del canal de acceso al puerto, juega un papel determinante en la protección de ecosistemas como la ciénaga de Mallorquín y en la consolidación del proyecto turístico de Puerto Mocho, que en los últimos años ha permitido mejorar la economía de las comunidades locales a través del turismo y la pesca artesanal.
La Alcaldía de Barranquilla y Cormagdalena han venido articulando esfuerzos desde que se detectó la erosión superficial. Las entidades dispusieron sus equipos técnicos para realizar estudios preliminares, verificar los daños y diseñar una intervención ajustada a la magnitud del problema. Esta articulación institucional no solo resuelve la urgencia actual, sino que abre el camino a un plan de acción de largo plazo que garantice la estabilidad definitiva de la estructura.
La Universidad de Cartagena, a través de un equipo especializado en ingeniería hidráulica y marítima, entregó un estudio profundo que contempla una solución integral y de gran impacto. Dicho proyecto estima una inversión cercana a los 140.000 millones de pesos y plantea la implementación de medidas estructurales y tecnológicas de última generación para asegurar la vida útil del tajamar occidental y prevenir futuras erosiones. La magnitud del estudio constituye un respaldo científico que asegura que la ciudad cuente con una hoja de ruta clara y sostenible en la gestión de su infraestructura fluvial.
El desarrollo de estas obras se enmarca dentro de la visión de Barranquilla como ciudad costera y fluvial que busca aprovechar de manera sostenible su relación con el río Magdalena. El distrito ha priorizado en su agenda proyectos ambientales como la recuperación de la ciénaga de Mallorquín y la puesta en valor de la playa de Puerto Mocho, lo que convierte estas intervenciones en parte de un plan integral que une protección ambiental, desarrollo económico y bienestar social.
El tajamar occidental, construido décadas atrás, ha sido pieza clave en el desarrollo portuario de Barranquilla al facilitar la navegabilidad en el canal de acceso y proteger la infraestructura costera. Sin embargo, el paso del tiempo y la dinámica natural del río han exigido intervenciones constantes para mantener su operatividad. En los últimos años, el distrito ha intensificado sus esfuerzos por garantizar que estas obras no solo tengan un impacto inmediato, sino que además se alineen con una visión sostenible a largo plazo.
Los beneficios de estas obras de protección se reflejarán no solo en la seguridad de la estructura, sino también en la generación de confianza para el comercio marítimo, en la estabilidad de los proyectos turísticos en la zona y en la mejora de las condiciones de vida de las comunidades que dependen del río y del mar. La intervención inmediata reducirá los riesgos de una afectación mayor, mientras que la solución integral permitirá que Barranquilla cuente con un tajamar fortalecido para enfrentar las próximas décadas.
El anuncio llega en un momento clave en el que Barranquilla se consolida como referente de proyectos de infraestructura costera y de gestión ambiental en Colombia. El compromiso mostrado por la Alcaldía, Cormagdalena y la Universidad de Cartagena es un ejemplo de cómo la articulación entre el sector público, la academia y las instituciones nacionales puede generar soluciones efectivas a problemáticas complejas.
Con la puesta en marcha de estas obras, Barranquilla no solo responde a una necesidad inmediata, sino que también reafirma su compromiso con la planificación de largo alcance, proyectando al tajamar occidental como una infraestructura moderna, sostenible y resiliente frente a los retos que plantea el río Magdalena.