Compromiso del Atlántico con transición energética
En la apertura del XXII Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía, llevado a cabo entre el 16 y el 18 de septiembre en el Centro de Convenciones Puerta de Oro, la Secretaría de Planeación del Atlántico ratificó el firme compromiso del departamento con la transición energética en Colombia. La secretaria Cecilia Arango hizo un llamado urgente al sector energético para generar soluciones que garanticen una energía sostenible, confiable, barata y accesible para todos los colombianos, como parte de la estrategia de asegurar no sólo una transición energética, sino también seguridad energética.
Arango enfatizó que la transición energética debe construirse sobre bases robustas: aumentar la producción de petróleo y gas nacionales para evitar depender de importaciones costosas, al tiempo que se diversifica la matriz energética hacia fuentes renovables como el viento y el sol. “No hay transición energética sin seguridad energética, y el petróleo y el gas siguen siendo el pilar fundamental que sostiene ese puente hacia el futuro”, declaró.
La funcionaria alertó que Colombia enfrenta retos urgentes: el creciente consumo energético impulsado por la innovación, la digitalización, la inteligencia artificial y la computación avanzada, exige que la oferta energética sea tanto suficiente como competitiva. Adicionalmente, citó datos del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) según los cuales el 16,1 % de los colombianos, equivalente a unos 8,4 millones de personas, vive en condición de pobreza energética.
También expuso que, para garantizar el acceso a energía de calidad y promover una transición energética justa, se requiere un liderazgo integrado en el que empresarios inviertan, autoridades regulen con visión de largo plazo, comunidades participen activamente, y la academia aporte innovación.
La presidenta de Acipet (Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines), Martha Villareal, explicó que Barranquilla fue elegida como sede del congreso por su importancia estratégica en el Caribe, su sentido de progreso, su infraestructura y su capacidad logística para acoger actores nacionales e internacionales del sector. Según Villareal, “este congreso reúne a la academia, la industria, empresarios, el gobierno nacional y actores del sector en torno al futuro energético”.
Durante el congreso, que toca tres grandes áreas: energías no renovables e hidrocarburos; energías y tecnologías afines; y sostenibilidad, los participantes explorarán tendencias, nuevas tecnologías y los desafíos para impulsar la transición energética en Colombia. La meta es sentar bases que permitan, en los próximos años, reactivar la industria de los hidrocarburos al mismo tiempo que se fortalece la apuesta por las energías renovables, fomentando la innovación y garantizando una energía asequible para los hogares y para la competitividad industrial.
En ese sentido, la transición energética Colombia debe contemplar políticas públicas integrales que reduzcan la pobreza energética visibilizada por el IMPE, que incluya el acceso y calidad de la energía, el equipamiento del territorio, vivienda funcional, y la capacidad de aprender y comunicarse con tecnología adecuada. Sólo así, afirmó Arango, será posible que más industrias lleguen al Caribe colombiano, se atraiga inversión, se generen empleos y se mejore la calidad de vida de comunidades históricamente rezagadas.
El Atlántico, según sus líderes, puede jugar un papel clave en esta transición energética, aprovechando su ubicación geográfica, su potencial en energías renovables y su infraestructura portuaria e industrial. La Gobernación insistió en que es imperativo trabajar “hoy más que nunca” por una energía no solo limpia, sino también confiable, accesible y competitiva, para consolidar la seguridad energética del país y hacer viable un futuro sostenible para Colombia.