Reducir combustibles fósiles salvaría 3.800 vidas al año en Colombia
La reducción del uso de combustibles fósiles en Colombia podría evitar más de 3.800 muertes al año hacia 2030, según datos técnicos presentados en el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se realiza en Santa Marta con la participación de delegaciones de 90 países.
La cifra, que se convierte en uno de los argumentos más contundentes a favor de la transición energética, está directamente relacionada con la disminución de enfermedades respiratorias y cardiovasculares causadas por la contaminación del aire, uno de los principales factores de riesgo en salud pública.
El análisis forma parte del informe “Estimación de los beneficios para la salud y económicos de los escenarios de mitigación, según la NDC colombiana”, elaborado con el respaldo de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.
De acuerdo con el documento, la reducción en la mortalidad representaría cerca del 20 % de las muertes asociadas a la contaminación atmosférica en el país, lo que evidencia el impacto directo que tienen las decisiones energéticas sobre la salud de la población.
Además del beneficio en vidas humanas, el informe señala que un escenario de mitigación intensiva generaría un impacto económico positivo equivalente al 0,64 % del Producto Interno Bruto (PIB), debido a la disminución de enfermedades y la consecuente reducción en los costos del sistema de salud.
Las autoridades también advirtieron que los efectos de la contaminación afectan de manera más crítica a poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y comunidades con menores condiciones de acceso a servicios básicos.
La conferencia internacional, que se desarrolla entre el 24 y el 29 de abril, reúne a representantes de gobiernos, sector privado y organizaciones internacionales con el objetivo de construir acuerdos globales para reducir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles.
El evento, coorganizado por Colombia y Países Bajos, incluye una agenda de diálogos técnicos y políticos en los que se presentarán evidencias sobre los beneficios de la descarbonización, así como estrategias para avanzar en la transformación de la matriz energética.
Uno de los momentos clave de la cumbre se llevará a cabo el 28 de abril, cuando se realizará una plenaria de alto nivel con la participación de representantes de 50 países, en la que se discutirán compromisos concretos para enfrentar el cambio climático.
En este espacio, el presidente Gustavo Petro liderará una sesión orientada a promover consensos internacionales que permitan acelerar la reducción del uso de combustibles fósiles, posicionando la protección de la vida como eje central de la transición energética.
La agenda concluirá el 29 de abril con la presentación de los resultados generales del encuentro y la designación de la sede para la próxima edición de la conferencia en 2027.
La transición energética se ha convertido en una de las principales apuestas del Gobierno nacional, no solo por su impacto ambiental, sino también por sus efectos directos en la salud y el bienestar de la población.
En este contexto, la evidencia científica presentada en la cumbre refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles, que permitan reducir la contaminación y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.