Alma Johana Solano Sánchez
La médica Alma Johana Solano Sánchez se convirtió en una de las figuras más visibles y determinantes del sector salud en el Atlántico durante los últimos años, especialmente en medio de la pandemia del COVID-19, una crisis que puso a prueba la capacidad hospitalaria, administrativa y humana de las autoridades sanitarias en Colombia.
Su nombre comenzó a sonar con fuerza en todo el país cuando asumió la Secretaría de Salud del Atlántico, desde donde lideró estrategias de vacunación, atención epidemiológica y fortalecimiento de la red hospitalaria en uno de los momentos más críticos para la región Caribe. Su gestión estuvo marcada por jornadas extensas de trabajo, ruedas de prensa permanentes y decisiones urgentes para enfrentar el aumento de contagios y fallecimientos.
Aunque gran parte de la atención pública se concentró en sus funciones durante la emergencia sanitaria, Alma Solano ya contaba con una trayectoria reconocida dentro del sistema de salud pública del departamento. Antes de ocupar el cargo en la Gobernación del Atlántico, estuvo vinculada a procesos de dirección y coordinación en Barranquilla, participando en proyectos relacionados con prevención, atención médica y modernización de servicios hospitalarios.
Durante la pandemia, una de las situaciones que más impacto generó fue cuando la propia funcionaria confirmó que había dado positivo para COVID-19. La noticia generó preocupación en el departamento debido a que, en ese momento, ella era una de las principales voceras de las medidas sanitarias y de las acciones implementadas por las autoridades para contener la emergencia.
A pesar del diagnóstico, Solano informó que se encontraba asintomática y continuó coordinando parte de sus funciones desde aislamiento preventivo. Semanas después anunció públicamente su recuperación, retomando sus actividades presenciales en medio de uno de los periodos más difíciles para el sistema de salud regional.
En el Atlántico, su gestión también estuvo ligada a campañas de vacunación masiva y fortalecimiento de programas preventivos en municipios donde históricamente han existido dificultades de acceso a servicios médicos. Bajo su liderazgo se impulsaron estrategias para ampliar coberturas de inmunización y mejorar la capacidad de respuesta hospitalaria frente a enfermedades transmisibles.
Otro de los aspectos que marcaron su paso por el sector público fue el acompañamiento a iniciativas orientadas a personas con discapacidad, salud comunitaria y prevención en poblaciones vulnerables. Además, promovió proyectos relacionados con bienestar animal y jornadas integrales de atención en barrios y municipios del departamento.
Alma Solano defendió la importancia de fortalecer la cultura del autocuidado y la prevención, especialmente en momentos donde la desinformación y el miedo afectaban a miles de familias.
Aunque mantiene un perfil más técnico que político, su nombre quedó asociado a una etapa compleja en la historia reciente del Atlántico, donde médicos, enfermeros y funcionarios enfrentaron una presión sin precedentes por el impacto de la pandemia.
Su trayectoria continúa siendo recordada por muchos atlanticenses que vivieron los meses más difíciles de la emergencia sanitaria y que encontraron en los reportes diarios de las autoridades una guía para enfrentar uno de los mayores retos de salud pública de las últimas décadas.