Mingo Martinez
Para muchos moradores en Barranquilla, el nombre Manuel Domingo Martínez no les sonara conocido, pero si mencionas “Mingo Martínez” enseguida reconocerán de quien se trata.
Mingo Martínez ha regalado miles de risa a los Barranquilleros con sus ocurrencias y su inconfundible humor. Hoy, que ya no esta con nosotros, queremos reconocer su vida y su carrera humorística, con este artículo.
Antecedentes Familiares y Orígenes
Manuel Domingo Martínez, más conocido como Mingo Martínez, nació el 4 de agosto de 1927 en el pasaje ‘Castro’ detrás de la cervecería Barranquilla, un barrio que también lleva su nombre.
Proveniente de una familia modesta, su padre, Manuel Domingo Martínez (apodado ‘Pollo Pelongo’), era un reconocido repentista y decimero que operaba una lancha en el río Magdalena.
Su madre fue Susana Morillo, quien tenia un puesto de fritos al lado del icónico restaurante Barranquillero “Mi Kiosquito” donde por mucho tiempo Mingo Martínez trabajo como su ayudante.
Desde joven, Mingo fue testigo de las alegrías y las penurias del pueblo costeño, experiencias que moldearon su sentido del humor y su perspectiva de la vida.
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Vida Personal
Mingo Martínez siempre estuvo comprometido con el arte del entretenimiento, siendo uno de los cuentachistes costeños mas reconocidos.
A lo largo de su vida, enfrentó desafíos personales significativos, incluida la trágica pérdida de su hijo en un incidente a la salida de un partido de fútbol del Junior de Barranquilla.
Esta pérdida resonó profundamente en él y afectó su estado emocional en sus últimos años. A pesar de su popularidad y carisma en el escenario, en su vida cotidiana experimentó momentos de soledad y desencanto.
En algún momento de su vida, se hizo amigo de la Barranquillera Shakira. Esta amistad le permitió participar en varias novelas, series y películas como el Ultimo Carnaval o la novela La Costeña y El Cachaco.
Educación y Formación
Mingo Martínez no recibió una educación formal extensa; en cambio, su aprendizaje se centró en la observación directa de la vida cotidiana en la Costa Caribe colombiana.
Desde los trece años, trabajó junto a su padre en la lancha ‘Flor de Colombia’, viajando por diferentes pueblos y absorbiendo la rica cultura de la región.
Esta experiencia temprana no solo le enseñó sobre el alma de su pueblo, sino que también le proporcionó un vasto repertorio de anécdotas y chistes que más tarde llevaría a los escenarios.
Carrera Profesional

La carrera de Mingo Martínez en el mundo del humor comenzó cuando fue descubierto como cuentachistes por Gustavo Castillo García. A partir de entonces, junto con Octavio Manuel Valencia Molina, conocido como ‘El Compae Manué’, formó parte de la época dorada del humor costeño.
Trabajó para la cadena Todelar y se convirtió en una figura destacada en programas de radio y televisión como “Cheverísimo”. Su habilidad para mezclar humor satírico con una visión cálida de la vida cotidiana lo convirtió en un favorito tanto en la Costa Caribe como en todo el país.
Al presentarse en sus actuaciones, en todos los rincones de la Costa Caribe, se describía a si mismo como “Un hombre de callos en la mano, pelo en pecho y remolino en otra parte”.
Contribuciones y Legado

Mingo Martínez se caracterizo por hacer un humor inteligente, retratando las peculiaridades del diario acontecer de los costeños. Esto hizo que la gente se conectara con sus rutinas y sus interpretaciones, permitiendo que sea recordado hasta la fecha por los mas adultos.
Contribuyó no solo a la comedia, sino también a la representación cultural de la Costa Caribe, llevando su arte a películas y eventos nacionales e internacionales.
A pesar de los desafíos personales que enfrentó, su impacto en varias generaciones de colombianos perdura a través de sus chistes, actuaciones y participaciones en medios de comunicación.
Su Muerte
Manuel Domingo Martínez falleció a los 85 años, tres meses antes de cumplir los 86, dejando un vacío en el mundo del entretenimiento costeño.
Su muerte fue lamentada por admiradores y colegas, quienes reconocieron no solo su talento sino también su humanidad y sensibilidad.
Aunque vivió sus últimos años con una modesta pensión, su influencia perdura en la memoria colectiva como uno de los grandes del humor colombiano, recordado por su capacidad para hacer reír y su mirada aguda sobre la vida.