La Agenda destacó las apuestas culturales del Gobierno, entre ellas el fortalecimiento del patrimonio, las lenguas nativas y las cocinas tradicionales en todo el país
Los estímulos culturales en Colombia alcanzaron una cifra histórica de $511.000 millones entre 2022 y 2023, superando ampliamente los $342.000 millones ejecutados en los cuatro años del gobierno anterior. Así lo reveló la Secretaría de Comunicaciones y Prensa de la Presidencia en una nueva edición de La Agenda, espacio periodístico dirigido a medios comunitarios, populares y creadores de contenido de las regiones.
Durante el encuentro, la viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, Zaia Vergara, destacó el papel de la cultura como un eje cohesionador de la nación. “Lo que la política desune, lo une el patrimonio; lo que comemos, cómo bailamos, nuestros idiomas, todas estas tradiciones que nos congregan”, afirmó, resaltando que la inversión cultural actual responde a la visión de convertir el patrimonio en herramienta de unidad y reconciliación.
Entre los programas mencionados se encuentra el Plan Nacional Decenal de Lenguas 2022-2032, con una inversión de $7.291 millones. Este proyecto trabaja con 46 pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes y rom, enfocándose en la revitalización de lenguas nativas, la traducción e interpretación de idiomas originarios y la realización de diagnósticos sociolingüísticos. Su meta es proteger el patrimonio lingüístico en riesgo, considerado un pilar esencial de la diversidad cultural del país.
Otro de los programas que concentra una gran parte de la inversión es Artes para la Paz, que actualmente llega a casi 400.000 niños en 800 municipios colombianos. Según el viceministro de las Artes y la Economía Cultural y Creativa, William Fabián Sánchez Molina, la iniciativa busca que la educación artística no solo esté presente en el sistema escolar formal, sino también en la vida cotidiana. “Colombia es un país que canta, que baila, que narra, que vive, y eso es lo que queremos resaltar”, aseguró. La propuesta ya está presente en uno de cada tres colegios públicos del país.
Asimismo, se destacó el programa Cocinas para la Paz, que fortalece la gastronomía tradicional en 14 departamentos y 32 municipios. Con una inversión de $6.600 millones en alianza con la FAO, esta estrategia ha involucrado a más de 1.480 personas y busca convertir las cocinas tradicionales en un motor de reconciliación y desarrollo económico. “Son las mujeres las guardianas ancestrales no solo de las recetas, sino de las aguas, de las tierras y de la vida misma, porque son ellas las que han cocinado y alimentado desde siempre”, explicó Vergara.
La magnitud de la inversión en estímulos culturales en Colombia refleja también un cambio en la apuesta por la educación artística. Según el viceministro Sánchez, en anteriores gobiernos la inversión promedio en esta área era de $63.000 millones por periodo presidencial, mientras que en el actual se proyecta alcanzar los $700.000 millones. Este aumento, sostuvo, es una muestra de que la cultura dejó de ser un asunto secundario para convertirse en una prioridad de política pública.
Los voceros del Ministerio de las Culturas subrayaron que la duplicación del presupuesto ministerial ha permitido multiplicar por diez los recursos destinados a la educación artística, lo cual impacta directamente en la formación de nuevas generaciones y en el fortalecimiento de prácticas culturales comunitarias. Además, se resaltó que la distribución de los recursos ha buscado llegar a los territorios históricamente marginados, garantizando que la cultura sea un derecho para todos los colombianos y no un privilegio limitado a las grandes ciudades.
En conclusión, los estímulos culturales en Colombia no solo representan una cifra récord en inversión, sino que reflejan un cambio estructural en la manera de concebir la cultura como eje transversal del desarrollo social y económico. Los programas de lenguas nativas, artes para la paz y cocinas tradicionales demuestran cómo la cultura puede convertirse en una herramienta efectiva para la reconciliación, la inclusión y la construcción de nación.
El mensaje del Gobierno es claro: la cultura no es un lujo, sino el “pegamento” que mantiene unida a Colombia. Con iniciativas que abarcan desde la educación artística hasta la preservación del patrimonio inmaterial, el país se proyecta hacia una década de mayor reconocimiento y valoración de su diversidad cultural.